INTRODUCCIÓN AL PENSAMIENTO DE J.. KRISHNAMURTI

 

 

               ¡PERMANECER ATENT@S...Y NO HUIR!

 

 

                          "Usted sabe, uno debe cuidarse mucho

                                          de no ser romántico,

                              de no tener ilusiones ni deseos,

                                         o siquiera de buscar.

                                           Tiene que ocurrir"[1].

                                                             

 

[OBSERVACIÓN INICIAL: La entrada a un pensamiento tan rico como el de J. Krishnamurti permite ser muy plural. Hemos escogido esta manera de entrar en él porque nos parece bastante fundamental, aunque no negamos que se pueda penetrar en su pensamiento desde otras claves tan válidas como ésta. En todo caso, ésta es una clave importante].

 

0. El punto de partida que juzgamos básico para entender a J. Krishnamurti (K en adelante) es la situación de corporalidad o corporeidad del ser humano (sh en adelante). Partiendo de aquí, nos encontramos con una profunda indefensión de este sh. Es decir, hay una base biológica que fundamenta su instinto de conservación, su sobrevivencia. Todo sh tiende a perpetuarse (es su "ley intrínseca"). De ahí los instintos del 'miedo'y/o 'temor', que juegan el papel de mecanismos de defensa protector de la "identidad" de cualquier sh.

 

        Este miedo a morir, a desaparecer, es el que crea el 'yo' ('ego'). El 'yo' es, por lo tanto, un mecanismo de defensa creado por un determinado organismo-psique o cuerpo-mente como gestionador de su sobrevivencia. Una "identidad" a lo largo de los diversos procesos cambiantes de la vida de un determinado sh.

 

        El problema es que, creado ese 'yo', nos encontramos ya con un dualismo insuperable, que es el que se plantea entre 'yo' y 'no-yo'. Con eso están creados los opuestos. Nace así el mundo de la dualidad, de lo diverso, de la multiplicidad. El 'yo' desarrolla mecanismos psicológicos de 'apego', 'aferramiento', 'deseo' 'absolutización'. El yo se fortalece en cuanto memoria, cuya expresión es el pensamiento. Este 'yo' va a confundir sus pensamientos (contenidos) con la Realidad. Está creado el Dualismo entre Yo-Realidad (yo/no-yo), entre Sujeto (considerado como un absoluto) y Objeto (considerado como algo relativo):

 

"¿Sabemos qué entendemos por el "yo"? Por ello entiendo la idea, el recuerdo, la conclusión, la experiencia, las diversas     formas de intenciones nombrables o innominables, el constante empeño por ser o por no ser, la memoria acumulada de lo inconsciente: lo racial, el grupo, lo individual, el clan y la    totalidad de tales cosas, ya sea proyectada hacia afuera en    acción, o proyectada espritualmente como virtud. El esforzarse por todo eso es el "yo". En ello se incluye la rivalidad, el deseo de ser. El proceso íntegro de todo eso es el "yo"; y realmente sabemos, cuando nos enfrentamos con ello, que es cosa maligna. Empleo la palabra "maligna" intencionalmente, porque el "yo" es causa de división, el "yo" nos encierra en nosotros mismos; sus actividades, por nobles que sean, son separativas y aisladoras. Esto lo sabemos. También sabemos que son extraordinarios los momentos en que el "yo" no está presente, en que no hay sensación de empeño, de esfuerzo, lo que ocurre cuando hay amor"[2].

 

1. La idea clave de K la podemos formular así:

 

              YO=PENSAMIENTO=TIEMPO

        ¿Qué significa esto?

        Significa dos cosas:

 

          (1) No hay perfeccionamiento en (mediante) el tiempo

 

          (2) A partir del 'yo-pensamiento-tiempo' no es posible         comunicarse con "lo otro".

 

        Es decir, K está totalmente convencido de que la dimensión temporal no juega el mismo papel en el ámbito de lo psicológico que en el de lo físico (como sh, para llegar a un punto determinado del espacio necesitamos tiempo, más o menos rápido o lento). En el ámbito de lo psicológico no sucede lo mismo. El 'perfeccionamiento' humano no es cuestión de tiempo, sino que es algo instantáneo (K es instantaneista y no gradualista). El tiempo implica dualismo (ser/no-ser; ser/deber-ser) y, por lo tanto, se mueve dentro del mismo espectro, como dos opuestos dentro de la misma dimensión. Para K más bien hay que superar esta tensión que se encuentra en el mismo plano y esto se logra transcendiéndolo/a.

 

        La otra idea es que hay una dimensión de la realidad, la dimensión más profunda de la realidad, que podemos escribir con mayúscula (Realidad), que K denomina "lo otro", a la que no se puede acceder mediante el pensamiento (por supuesto tampoco mediante el tiempo y el yo). El 'yo' es fundamentalmente una barrera para acceder a "lo otro". Así, "lo otro" se define negativamente como el "no-yo", "no-pensamiento", "no-tiempo":

 

"¿Sabe usted qué es el tiempo? No según el reloj, no el tiempo cronológico, sino el sicológico. Es el intervalo entre la idea     y la acción. Una idea evidentemente nos viene para la propia      protección, para estar seguro. La acción siempre es inmediata; no pertenece al pasado ni al futuro. Se debe actuar siempre en el presente, pero la acción es tan peligrosa, tan incierta, que nos ajustamos a una idea porque confiamos nos dé cierta seguridad."

 

"Vea esto en usted mismo. Usted tiene una idea de lo que es correcto o equivocado, o un concepto ideológico acerca de usted y de la sociedad, y de acuerdo con esta idea se dispone a actuar. Por lo tanto, la acción está en conformidad con esa idea, aproximándose a esa idea, y de ahí que siempre haya conflicto. Existe la idea, el intervalo y la acción. Y en ese intervalo está todo el campo del tiempo. Ese intervalo es esencialmente pensamiento. Cuando usted piensa que será feliz mañana, tiene una imagen de usted mismo logrando cierto resultado en el tiempo. El pensamiento, por medio de la observación, por medio del deseo y la continuidad de ese deseo, sustentado por ulteriores pensamientos, dice: "Mañana seré feliz, mañana tendré éxito, mañana el mundo será un lugar hermoso". Así el pensamiento crea este intervalo que es el tiempo."

 

     "Ahora preguntamos: ¿Podemos detener el tiempo? ¿Podemos vivir tan completamente, de modo que el pensamiento no tenga un     mañana en qué pensar? Porque el tiempo es dolor. Esto es,     ayer, o hace un millar de ayeres usted amaba, o tenía un    compañero que se ha ido, y ese recuerdo perdura, y usted   piensa en ese placer y en ese dolor; usted está mirando hacia     atrás,deseando, esperando, lamentándose, y así el pensamiento      una y otra vez va engendrando esta cosa que llamamos dolor y le da continuidad al tiempo."

 

     "Mientras haya este intervalo de tiempo que ha sido engendrado por el pensamiento, tiene que haber dolor, tiene que existir     la continuidad del temor. Por ese motivo uno se pregunta: ¿puede este intervalo terminar? Si usted dice: "¿terminará   alguna vez?", ya está formulando una idea, algo que quiere    lograr, y así usted crea un intervalo y de nuevo se ve      atrapado en él"[3].

 

2. Lo que complementa la anterior idea clave de K es otra ecuación:

 

              TIEMPO=PASADO=MEMORIA

 

        Es decir, el tiempo implica un pasado que nos condiciona y que se objetiva en la memoria. Viviendo en el tiempo somos necesariamente 'pasado', 'memoria'. En otras filosofías (budismo...) se denomina a esto 'mente condicionada' o 'mente ordinaria'. En otras palabras, el tiempo-pasado-memoria muestra todos nuestros condicionamientos con los que están configuradas nuestras mentes (producto de nuestra cultura, educación, razonamientos propios y propias experiencias). Por lo tanto, pensar es mover "esta rueda del pasado", incapaz de alcanzar la Realidad.

        Sólo desde el no-tiempo, no-pensar y no-yo es posible llegar ('intuir', en el sentido etimológico del latín 'intuere', "ver") a esta Realidad, que es inefable, incomunicable mediante categorías epistémicas y lingüísticas. Está 'más allá' o 'más acá' de nuestra racionalidad-lingüisticidad:

 

"El "yo" y lo "mío" tórnanse muy importantes mientras existe el cultivo de la memoria; y como la mayoría de nosotros estamos formados del "yo" y de lo "mío", la memoria desempeña un papel muy importante en nuestra vida. Si no tuvierais memoria, vuestros bienes, vuestra familia, vuestras ideas, no serían importantes como tales; de modo que, para dar vigor al "yo" y a lo "mío" cultiváis la memoria. Si observáis, veréis que hay un intervalo entre dos pensamientos, entre dos emociones. En ese intervalo, que no es producto de la memoria, hay una extraordinaria liberación del "yo" y de lo "mío"; y ese intervalo es atemporal.

     (...) La memoria de cosas técnicas es esencial; pero la   memoria psicológica que mantiene el "yo" y lo "mío", que da identificación y autocontinuación, es totalmente perjudicial     para la vida y la realidad"[4].

 

3. Una tercera idea muy importante en K es que 'el observador es lo observado'. En otras palabras, "tú eres los contenidos de tu conciencia". O, dicho de otra forma, "la conciencia es su contenido". K está en las antípodas de una concepción sustancialista del yo, del sujeto o de la conciencia. Son precisamente los contenidos (miedos, esperanzas, temores, odio) los que "crean" la conciencia. En consecuencia, si hay 'vacío', si no hay contenidos, no hay conciencia:

 

"El darse cuenta de que el observador es lo observado no es un proceso de identificación con lo observado. Identificarnos con alguna cosa es demasiado fácil. La mayoría de nosotros nos     identificamos con algo - con nuestra familia, nuestro esposo o esposa, nuestra nación - y eso causa gran aflicción y grandes guerras. Estamos examinando algo enteramente distinto,   y debemos comprenderlo no verbalmente, sino corazón adentro,   directamente en la raíz de nuestro ser. En la antigua China,     antes que un artista empezara a pintar cualquier cosa - un     árbol, por ejemplo - se sentaba frente a él por días, meses,    años, no importaba cuánto tiempo, hasta que él era el árbol. No se identificaba con el árbol, sino que era el árbol. Esto significa que no había espacio entre él y el árbol, ningún espacio entre el observador y lo observado, no había   experimentador percibiendo la belleza, el movimiento, las sombras, la profundidad de una hoja, la calidad del color. El era totalmente el árbol, y sólo en ese estado podía pintar"[5]<.

 

"La conciencia es su contenido; el contenido es la conciencia. Toda acción es fragmentaria cuando está fragmentado el    contenido de la conciencia. Esta actividad engendra conflicto, desdicha y confusión; entonces el dolor es inevitable"<[6].

 

4. Un cuarto aspecto, relacionado con el anterior, es el proceso de identificación o identificaciones. Las identificaciones crean la conciencia. Des-identificarse es liberarse de la conciencia, del yo. Esto comienza precisamente por "darnos cuenta" de cuáles son nuestras identificaciones y el porqué profundo de dichas identificaciones:

 

     "Esta identificación con algo más grande - el partido, la     patria, la raza, la religión, Dios - es la búsqueda de poder.     Como en vosotros mismos sois vacíos, torpes, débiles, gustáis    de identificaros con algo más grande. Este deseo de    identificaros con algo más grande es el deseo de poder"[7]<.

 

 

5. La doctrina del 'apego' es compartida en general por las diversas filosofías indias, especialmente la budista. K concibe el sufrimiento como resultado del apego. 'Placer' y 'sufrimiento' se implican mutuamente. Uno lleva al otro y viceversa[8]:

 

     "Sin cesar nos movemos de un objeto del deseo a otro que consideramos superior, más noble, más refinado; pero, por    refinado que sea, el deseo es siempre deseo, y en este movimiento del deseo hay lucha interminable, el conflicto de    los opuestos.

 

(...) Si observo todo el proceso del deseo en mí mismo, veo que siempre hay un objeto hacia el cual mi mente se dirige en busca de más sensación, y que en este proceso hay involucrada resistencia, tentación y disciplina. Hay percepción, sensación, contacto y deseo, y la mente se convierte en el instrumento mecánico de este proceso, en el cual los símbolos,   las palabras, los objetos, son el centro en torno del cual     todo deseo, todos los empeños, todas las ambiciones se erigen; y ese centro es el "yo".

 

     (...) Más allá de las necesidades físicas, cualquier forma de deseo - de grandeza, de verdad, de virtud - llega a ser un   proceso psicológico por el cual la mente elabora la idea del   "yo" y se fortalece en el centro"[9].

 

6. La consecuencia clara es la 'superación del yo', como una ilusión construida y sustantivizada, pero que no tiene ninguna realidad sustancial detrás y que nos lleva a grandes problemas. No se trata tanto de 'aniquilar' el yo, sino de estar atent@s y detectarlo en nuestro cotidiano, comprender su razón profunda de ser y... no huir. Más bien es superar al yo y no su aniquilación. La búsqueda de su aniquilación llevaría paradójicamente a su fortalecimiento:

 

"Sólo hay comprensión y liberación del "yo" cuando puedo mirarlo completa e integralmente como un todo; y eso puedo hacerlo únicamente cuando comprendo el proceso íntegro de toda     actividad nacida del deseo, que es la expresión misma del pensamiento - el pensamiento no es diferente del deseo -, sin justificarlo, sin condenarlo, sin reprimirlo. Si eso puedo comprenderlo, entonces sabré que existe la posibilidad de ir más allá de las restricciones del 'yo'"<[10].

 

"Cuando reconocéis que todo movimiento de la mente es tan sólo      una forma de fortalecimiento del "yo", cuando observáis eso y lo veis, cuando os dais completamente cuenta de eso en la acción, cuando llegáis a ese punto - no de un modo ideológico, verbal; ni por experiencia proyectada, sino cuando estáis realmente en ese estado -, entonces veréis que, estando la mente del todo quieta, ella no tiene el poder de crear. Cualquier cosa creada por la mente, lo es en un círculo, dentro del ámbito del "yo". Cuando la mente es no creadora,      hay creación, lo cual no es un proceso reconocible.

 

(...) Es por eso (por lo) que es tan importante ser pobre, no sólo en las cosas del mundo sino también en creencia y en conocimiento. Un hombre rico en bienes materiales, o un hombre rico en conocimientos y en creencias, jamás conocerá otra cosa     que la oscuridad, y será el centro de todo daño y miseria. Mas si vosotros y yo, como individuos, podemos ver todo este     funcionamiento del "yo", entonces sabremos que es el amor. Os aseguro que ésa es la única reforma que pueda posiblemente cambiar el mundo. El amor no es del "yo". El "yo" no puede reconocer el amor. Decís "yo amo"; pero entonces, en el decirlo y en la experiencia misma de ello, no hay amor. Mas     cuando conocéis el amor, no hay "yo". Cuando hay amor, no hay 'yo'"[11].

 

7. K propone la visión directa de la realidad (inmediatismo vs. gradualismo). La Verdad no tiene etapas, sino que se desvela de una sola vez. No hay proceso temporal para llegar a la Verdad. La Verdad es "sin caminos". Lo único que cabe es quitar los velos que nos impiden ver dicha Verdad-Realidad:

 

"La Realidad no es para ser experimentada. No hay sendero que conduzca a ella y ninguna palabra puede señalarla; no es algo que pueda buscarse y encontrarse. El encontrar después de buscar es la corrupción de la mente. La mera palabra verdad no es la verdad; la descripción no es lo descrito.

 

(...) Cualquier autoridad en la meditación es la negación completa de ésta. Todo el conocimiento, los conceptos, los ejemplos no tienen cabida en la meditación. La completa eliminación del meditador, del experimentador, del pensador, es la esencia misma de la meditación. Esta libertad es el acto     cotidiano de la meditación. El observador es el pasado, su terreno es el tiempo, sus pensamientos, sus imágenes, sus proyecciones, están atadas al tiempo. El conocimiento es tiempo, y la liberación respecto del conocimiento es el florecer de la meditación. No existe sistema alguno y, por lo tanto, no hay dirección alguna hacia la verdad o hacia la belleza de la meditación. Seguir a otro, seguir su ejemplo, sus palabras, es proscribir la verdad. Sólo en el espejo de la relación ve usted realmente el rostro de lo que es. El que ve es lo visto. Sin el orden que la virtud trae consigo, la meditación y las interminables afirmaciones de otros carecen en absoluto de significado alguno; son por completo improcedentes. La verdad no tiene tradición, no puede ser transmitida"[12].

 

     "En la silenciosa quietud de la mente llega aquello que es la eterna belleza, llega sin ser invitado, sin ser buscado, sin     el ruido del reconocimiento"[13].

 

8. La concepción krishnamurtiana da una gran importancia a la muerte. La muerte es el fin del tiempo, el fin del yo. Supone ruptura, cambio constante, cambio permanente. La muerte y la vida están intrínsecamente interrelacionadas. La muerte es, paradójicamente, una destrucción creativa (de lo nuevo). Sin muerte no hay entonces novedad:

 

"El tiempo es el intervalo entre el observador y lo observado. Es decir, el observador, usted, tiene miedo de encontrarse con esa cosa llamada muerte (...)

 

Si usted muere a todas las cosas que conoce, incluyendo su familia, sus recuerdos, todo lo que ha sentido, entonces la muerte es una purificación, un proceso rejuvenecedor; entonces     de la muerte nace la inocencia. Y sólo el inocente es   apasionado; no así la persona que cree, o que quiere descubrir lo que ocurre después de la muerte.

 

     Para descubrir realmente lo que sucede cuando se muere, usted debe morir. Esto no es chiste. Usted debe morir - no      físicamente, sino psicológicamente, internamente, morir a las cosas que ha acariciado y a las cosas que le producen   amargura. Si usted ha muerto a alguno de sus placeres, al más   pequeño o al más grande de un modo natural, sin esfuerzo ni   argumentación, entonces usted sabrá lo que significa morir.      Morir es tener una mente completamente vacía de sí misma,     vacía de sus diarios placeres, anhelos y agonías. La muerte       es una renovación, una mutación en la que el pensamiento no       actúa en absoluto, porque todo pensamiento es viejo. Cuando       se muere, surge algo totalmente nuevo. Liberarse de lo            conocido es morir, y entonces usted está viviendo"<[14].

 

9. Otra idea clave en K es que no hay camino, no hay método ni proceso hacia la Verdad. "El primer paso es el último". Si hay tiempo, no hay posibilidad de acceso a la Verdad:

 

"El ser es infinitamente más importante que el devenir. Ser no es lo opuesto de devenir; si es lo opuesto o está en oposición entonces no es el ser. Cuando el devenir muere completamente,    entonces existe el ser. Pero este ser no es estático; no es aceptación ni es mera negación; el devenir, el llegar a ser esto o aquello, implica tiempo y espacio. Todo esfuerzo debe cesar; sólo entonces existe el ser. El ser no está dentro del campo de la virtud y la moralidad social. Hace pedazos la fórmula social de la vida. Este ser es la vida, no el patrón de la vida. Donde hay vida no existe la perfección; la      perfección es una idea, una palabra; la vida, el ser, está más allá de toda fórmula del pensamiento. Cuando la palabra, el   ejemplo y el patrón son destruidos, ahí está el ser"[15].

 

10. Consecuentemente con lo anterior, existe en K una constante y permanente negación de la autoridad. La autoridad está basada en el principio de que hay alguien que sabe y otro que no sabe, y que por tanto hay un camino temporal que debe ser recorrido por el discípulo con la ayuda del maestro. Pero nadie es maestro de nadie y tod@s deben recorrer su propia experiencia. O mejor, deben hacer suya la "experiencia" de la Verdad. En realidad, no se debe hablar de 'experiencia', porque ésta implica tiempo, camino, método. Es una realidad inmediata, un hecho definitivo (¿vivencia?):

 

"Librarse de toda autoridad, de la suya propia y de cualquiera otra es morir a todas las cosas del ayer, para que su mente esté siempre fresca, siempre joven, inocente, llena de vigor      y de pasión. Sólo en ese estado es que uno puede aprender y observar. Y para eso se requiere mucha atención, verdadera    atención de lo que está sucediendo en su interior, sin tratar de corregirlo, sin decirse que eso debería o no debería ser así, porque tan pronto usted lo corrige, ya ha establecido otra autoridad, un censor.

 

     (...) Olviden cuanto saben sobre ustedes mismos, olviden cuanto alguna vez pensaron sobre ustedes mismos; vamos a    partir como si nada supiéramos"[16]>.

 

11. La propuesta de K, su "metodología", consiste en la atenta percepción pasiva. Una atención no selectiva ni opcional. En otras palabras, una atención permanente. Se trata de mirar sin observador/a (sin palabras, ni conceptos, ni juicios):

 

     "¿Ha notado usted alguna vez que cuando se halla en estado de      completa atención cesa el observador, el pensador, el centro, el "yo"? En ese estado de atención, el pensamiento empieza a      desvanecerse.

 

     Si se quiere ver una cosa con mucha claridad, la mente debe   estar muy serena, sin prejuicios, sin el charloteo, el     diálogo, las imágenes y las representaciones - todo esto hay     que desecharlo para mirar -. Y es únicamente en silencio que     puede usted observar el origen del pensamiento - no cuando      está buscando, haciendo preguntas, deseando una respuesta -.   Así, pues, solamente cuando usted esté en completa quietud,       en todo su ser, y después que se haya hecho la pregunta:          "¿Cuál es el origen del pensar?", sólo entonces comenzará         usted a ver desde ese silencio, cómo se va formando el            pensamiento"[17].

 

"Ver algo sin pensamiento no significa que usted debería dejar de pensar; no se trata de eso. Pero usted debe darse cuenta de   cuándo el pensamiento interviene en el deseo, sabiendo que el deseo es percepción, sensación, contacto. Tiene que darse cuenta de todo el mecanismo del deseo y también del momento en que el pensamiento se abalanza repentinamente sobre él. Y eso no sólo requiere inteligencia, sino un estado de atención, de modo que usted se da cuenta cuando ve algo extraordinariamente     hermoso o extraordinariamente feo. Entonces la mente no está comparando: la belleza no es fealdad, y la fealdad no es belleza. De modo que, habiendo entendido el placer, usted puede investigar el sufrimiento"[18].

 

12. Para eso hay que partir de la propia realidad de cada un@ (punto de partida antropológico). Es una "metodología negativa". Se trata de darse cuenta, con total realismo, qué es cada uno: miedo, expectativas, sufrimiento, placer... Estar atento a esto y...¡no escapar! También observar l@s demás, la naturaleza, la sociedad... Todo con atención permamente, no selectiva ni opcional:

 

"El pensamiento es tramposo porque puede inventar cualquier cosa, y ver cosas que no son. Puede hacer funcionar los trucos más extraordinarios y, por lo tanto, no es confiable. Pero si usted comprende toda la estructura de cómo usted piensa, por qué piensa, las palabras que usa, la manera en que se conduce   en la vida diaria, la forma de hablar y de tratar a la gente,    sus hábitos de caminar, de comer; si usted se da cuenta de todas estas cosas, su mente no lo engañará; entonces no hay engaño posible. La mente, entonces, no es algo que exige, que subyuga; se vuelve extrarodinariamente serena, flexible, sensible, solitaria, y en ese estado no habrá decepción alguna"[19].

 

     "Observaos simplemente, sin condenar, sin ninguna    identificación, sin comparación alguna. Observad simplemente,   y veréis que ocurre una cosa extraordinaria.

 

(...) En ese proceso empezamos a comprendernos a nosotros mismos; no sólo las capas superficiales de nuestra conciencia, sino las más profundas, lo cual es mucho más importante; porque es allí donde están nuestros móviles o intenciones, nuestros ocultos y confusos deseos, ansiedades, temores, apetitos"<[20].

 

"Empezamos, pues, a engañarnos a nosotros mismos en el momento en que surge este impulso de ser, de llegar a ser algo, o de lograr. Es muy difícil para la mente librarse de eso. Ese es uno de los problemas básicos de nuestra vida. ¿Es posible vivir en el mundo y no ser nada? Porque sólo entonces se está libre de todo engaño, porque sólo entonces la mente no busca   un resultado, ni una respuesta satisfactoria, ni forma alguna de justificación, ni seguridad en ninguna forma ni en ninguna relación. Eso ocurre tan sólo cuando la mente comprende las posibilidades y sutilezas del engaño, y por lo tanto, con comprensión, la mente abandona toda forma de justificación, de seguridad, lo cual significa que la mente es entonces capaz de ser completamente 'nada'"[21].

 

13. En este proceso nos daremos cuenta de que estamos radicalmente sol@s. Queremos una experiencia directa, inmediata, no temporal. Sólo es válido lo que se obtiene por "experiencia directa", "experiencia" inmediata, sin tiempo:

 

"¿Cómo, entonces, hallaréis qué hacer con esta soledad? Sólo podréis saber qué hacer cuando hayáis dejado de evadiros. ¿No es así? Cuando estéis dispuestos a enfrentaros con lo que es -lo cual significa que no debéis recurrir a la radio, y que  debéis volver la espalda a la "civilización"-, entonces aquella soledad termina, porque ha sufrido una completa transformación. Ya no es soledad. Si comprendéis lo que es, entonces lo que es es lo real. Es porque la mente está continuamente evitando, evadiéndose, rehusando ver lo que es, que ella crea sus propios estorbos. Como tenemos tantos estorbos que nos impiden ver, no comprendemos lo que es y por lo tanto nos alejamos de la realidad; todos esos estorbos han sido creados por la mente para no ver lo que es. El ver lo que      es no sólo requiere buena dosis de capacidad y comprensión de   la acción, sino que también significa volver la espalda a todo lo que os habéis fabricado: vuestra cuenta bancaria, vuestro nombre y todo aquello que llamáis "civilización". Cuando veáis lo que es, veréis cómo se transforma la soledad"[22].

 

14. Otra afirmación importante de K es que la conciencia humana no es individual sino colectiva. "Yo soy el mundo". Lo que me pasa a mí le pasa a todo el mundo. Y viceversa:

 

     "K: Yo quiero hacer desaparecer todas las ilusiones que   conservo, no unas cuantas. Me he deshecho de mi ilusión con respecto al nacionalismo, de mi ilusión con respecto a la   creencia, con respecto a esto, a aquello. Al final me doy    cuenta de que mi mente es ilusión. Mire, para mí, que he   vivido durante mil años, es algo inmenso descubrir que todo   esto es absolutamente inútil.

 

DB: Cuando usted dice que ha vivido durante mil años o un millón de años, ¿significa eso, en cierto sentido, que toda la experiencia de la humanidad es...?

 

     K:...soy yo.

 

     DB:...soy yo. ¿Eso siente?

 

     K: Así es.

 

     DB: ¿Y cómo lo siente usted?

 

K: ¿Cómo sentimos cualquier cosa? Espere un momento, se lo diré. No es simpatía, ni empatía, no es algo que haya deseado; es un hecho, un hecho absoluto, irrevocable.

 

     DB: ¿Podríamos tal vez compartir ese sentimiento? Ese parece ser uno de los eslabones que faltan, porque usted lo ha      repetido muy a menudo como una parte importante de todo esto.

 

     K: Lo que quiere decir que cuando usted ama a alguien no hay "yo"; eso es amor. Del mismo modo, cuando digo que soy la humanidad, así es; no es una idea, no es una conclusión;          forma parte de mí.

 

DB: Digamos que es una sensación de haber pasado por todo eso,      por todo lo que usted describe.

 

     K: Los seres humanos han pasado por todo eso.

 

     DB: Si otros han pasado por ello, entonces también yo he pasado por ello.

 

     K: Desde luego. Uno no se da cuenta de eso.

 

     DB: No, nosotros separamos las cosas"<[23].

 

15. Más allá de todo está la "base", aquello totalmente heterogéneo, totalmente diferente. Es inefable e impensable. Es lo absoluto. No tiene causa alguna. Cualquier intento de expresarlo en palabras lo convierte en algo relativo. "La base" es de donde todo proviene, sobre la que todo existe, espacio, energía, vacío, silencio, todo lo que es. "Todo está muriendo excepto aquello"<[24]. "Aquello" no tiene comienzo ni fin. Es lo que da origen a todas las cosas y a lo que todas vuelven al morir:

 

     "Más profundamente, todos sus pensamientos, los apegos    profundos, todo eso se interpone en su camino. Si usted no      puede abandonar estas cosas, entonces no tendrá relación con     aquello. Pero el hombre no quiere abandonar estas cosas"[25].

 

16. Finalmente, es muy importante en K su concepción de los opuestos. Para él los opuestos se identifican. Lo contrario es lo mismo y está en la misma dimensión o plano. Los opuestos implican el dualismo, la división, la fragmentarización (por ejemplo, entre lo ideal y la realidad). Se entienden como conflicto, como contradicción: "Soy esto y deseo ser aquello"[26]>.

 

        Pero más allá de los opuestos está "lo totalmente otro", lo que no tiene contrarios (el amor no es lo opuesto al odio, sino algo que le trasciende totalmente y que jamás le puede afectar). "Lo totalmente otro" está más allá del pensamiento, del lenguaje y del tiempo. Y es equivalente:

 

          VERDAD=BIEN=BELLEZA=ETERNIDAD=LIBERTAD=AMOR.

 

        Estamos realmente hablando de lo mismo:

 

"Lo que es falso debe ser negado no porque uno conozca ya lo que es verdadero; si uno conociera lo que es verdadero, lo falso no existiría. Lo verdadero no es lo opuesto de lo falso; el amor no es el opuesto del odio. Debido a que uno conoce el    odio, no conoce el amor. La negación de lo falso, el negar las cosas de la no-atención, no es el resultado del deseo de alcanzar la atención total. Ver lo falso como falso, lo    verdadero como verdadero y lo verdadero en lo falso, no es el resultado de la comparación. Ver lo falso como falso es atención. Lo falso no puede ser visto como falso cuando hay opiniones, juicios, cuando existen la evaluación, el apego, etc., que son el resultado de la no-atención. Ver la completa textura de la no-atención, es la total atención. Una mente atenta es una mente vacía"[27]>.

 

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[NOTA: Todo lo demás no se demuestra, sino que se vivencia. En todo caso, tiene su lógica, es razonable, aunque esté más allá de todo pensamiento-lenguaje].

 

             BIBLIOGRAFíA DE REFERENCIA UTILIZADA

 

1. KRISHNAMURTI, Antología básica. "La verdad sin caminos" (EDAF, Madrid 1997).

 

2. J. KRISHNAMURTI, Diálogos con Krishnamurti. Encuentro con grandes pensadores del siglo XX (EDAF, Madrid 1998).

 

3. J. KRISHNAMURTI, Diario de Krishnamurti I (Orión, México D.F. 1989).

 

4. KRISHNAMURTI, Diario II (EDHASA, Barcelona 1983).

 

5. J. KRISHNAMURTI, Libérese del pasado (Orión, México D.F. 1987).

 

6. KRISHNAMURTI, La libertad primera y última (EDHASA, Barcelona 1984).

 

7. J. KRISHNAMURTI-DAVID BOHM, Más allá del tiempo (Kairós, Barcelona² 1998).

 

 

 

                                   rui manuel grácio das neves

                                                 julián zúniga

                                                     abril'01.

 

 



    [1]< J. KRISHNAMURTI-DAVID BOHM, Más allá del tiempo, p. 50.

    [2]< KRISHNAMURTI, La libertad primera y última, p. 82. Todos los textos citados son de Krishnamurti, por lo que en adelante sólo citamos el libro de referencia, sobreentendiendo que el autor es K. Cuando escribe juntamente con D. Bohm, lo mencionamos. En todo caso, al final está la bibliografía completa que utilizamos.

    [3]< Libérese del pasado, pp. 114-115.

    [4]< La libertad primera y última, pp. 222-223.

    [5]< Libérese del pasado, p. 153. El subrayado es nuestro.

    [6]< Diario II, p. 55.

    [7]< La libertad primera y última, p. 117. Ver esta idea de 'poder' en relación con la cuestión de la 'sobrevivencia biológica' mediante el 'yo'.

    [8]< Podríamos distinguir entre 'dolor'(de tipo físico o psíquico, pero sin aferramiento) y 'sufrimiento' (con carga psicológica y, desde luego, auto-aferramiento).

    [9]< La libertad primera y última, p.107; 108; 111.

    [10]> La libertad primera y última, p. 94.

    [11]> La libertad primera y última, pp. 89-89.

    [12]> Diario II, p. 81.

    [13]> Diario II, p. 125.

    [14]> Libérese del pasado, pp. 116, 119-120.

    [15]> Diario de Krishnamurti I , p. 79.

    [16]> Libérese del pasado, pp. 26-27.

    [17]> Libérese del pasado, pp. 163-164.

    [18]> Antología básica, p. 115.

    [19]> Libérese del pasado, pp. 162-163.

    [20]> La libertad primera y última, p. 102; 103.

    [21]> La libertad primera y última, p. 133.

    [22]> Libérese del pasado, p. 179.

    [23]> KRISHNAMURTI-DAVID BOHM, Más allá del tiempo, pp. 154-155.

    [24]> KRISHNAMURTI-DAVID BOHM, Más allá del tiempo, pp. 62.

    [25]> Ibid., p. 64.

    [26]> La libertad primera y última, p. 76.

    [27]> Diario de Krishnamurti I , p. 115.

 

 

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