FILOSOFÍA DE LA VIVENCIA HOLÍSTICA

 

[“¿SON GEORGE Y FRANCIS GEMELOS HOMOZIGÓTICOS?”]

 

ESCRITO DE DEFENSA DE LA TESIS DOCTORAL DE FILOSOFÍA

 

 

 

 

rui manuel grácio das neves

u.c.a.

san salvador, el salvador

27.06.05.

 

 

[NOTA: ESTE ESCRITO NO ES PARA SER LEÍDO POR ENTERO EN LA PRESENTACIÓN DE LA DEFENSA DE LA TESIS. SOLAMENTE PARA APROVECHAR LO MÁS NECESARIO DE ÉL]

 

 

En el centésimo aniversario

de la Teoría de la Relatividad

de Albert Einstein (1905).

 

 

“No, la pureza no consiste en la separación,

sino en una penetración más profunda del Universo”.

PIERRE TEILHARD DE CHARDIN[i]

 

 

"Es aventurado pensar que una coordinación de palabras

(otra cosa no son las filosofías)

pueda parecerse mucho al universo".

JORGE LUIS BORGES[ii]

 

 

“Somos hechos de mil colores,

Tenemos el alma en blanco y negro.

     Todos Diferentes,

     Todos Iguales”.

PAULO DE CARVALHO[iii]

 

 

“En los tiempos más remotos,

Cuando la gente y los animales vivían sobre la tierra,

Una persona podía convertirse en animal si quería

Y un animal podía convertirse en un ser humano.

A veces había personas

Y a veces animales

Y no había diferencia.

Todos hablaban el mismo lenguaje.

Ésos eran los tiempos en los que las palabras eran mágicas.

La mente humana tiene poderes misteriosos.

Una palabra hablada por azar

Podía tener extrañas consecuencias.

Podía hacerse viva de pronto

Y lo que la gente quería que sucediese sucedía.

Todo lo que tenías que hacer es decirlo.

Nadie podía explicar esto:

Así eran las cosas”.

CÁNTICO ESQUIMAL[iv]

 

Estimados miembros del Tribunal, querido público:

 

 

        Antes de empezar la presentación de esta Tesis Doctoral, quisiera tener en este día un recuerdo muy cariñoso para con Monseñor Óscar Arnulfo Romero, en estos 25 años de su martirio y resurrección en tierras salvadoreñas. También para con el P. Ignacio Ellacuría, ex rector de esta Universidad de la UCA, por su compromiso intelectual en favor de l@s más pobres, lo que le llevó al martirio, así como por su empeño en este Programa de Doctorado en Filosofía, que anhelamos que continúe firme.

 

        Quisiera también dedicar especialmente esta Defensa de mi tesis a un viejo profesor y amigo mío, Julio Bayón, profesor de Metafísica y de Teoría del Conocimiento en la Universidad Autónoma de Madrid, ya que nos conocimos hace exactamente treinta años (1975), y que acaba de morir a principios de este año. Le había enviado las conclusiones de esta tesis, pero llegaron sólo unos días después de su fallecimiento. ¡Descanse en paz, debatiendo en la eternidad con sus apreciados Aristóteles y Hegel, ahora, sin duda, en una perspectiva holística!

 

        Quisiera igualmente agradecer al Dr. Héctor Samour, por la aceptación de esta Tesis Doctoral, que algun@s considerarían no-convencional, al Dr. Napoleón Chow por su colaboración y disponibilidad en la dirección de la Tesis, y a los doctores Alejandro Serrano Caldera y Raúl Fornet-Betancourt, por haber aceptado formar parte de este tribunal.

 

        Me siento igualmente en comunión con toda la gente que hemos integrado desde hace unos años para acá el “Grupo de Doctorado en Filosofía” de esta Universidad, en el cual hemos debatido estos temas y otros, con gran provecho para tod@s l@s participantes.

 

        ¡Muchas gracias también a todo el público por su presencia y espero que esta Defensa les resulte a tod@s ustedes un rato muy agradable de reflexión, pues creo sinceramente que la aventura de pensar con rigor y seriedad puede llegar a ser una verdadera pasión superior e, incluso, divertida!

 

        Y sin más, empezamos esta Defensa.

1. Por todas partes se escucha hoy el término ‘Holismo’. Se habla de tener una mentalidad “holística”, de que nos hallamos en presencia de un verdadero poeta “holístico”, de que la empresa debe tener una visión “holística”, de que l@s ecologistas son l@s verdader@s “holistas” de nuestro tiempo… 

 

        Incluso en el cine nos han llegado últimamente varias películas con posturas filosóficas que tienen gran parentesco con el Holismo.

 

        Un ejemplo de esto es la película “The Thirteenth Floor” o, sobre todo, las tres películas de la famosa serie The Matrix (más allá de su violencia…). En la primera de las Matrix, la pregunta de uno de los protagonistas (Morpheus) al otro, el principal (Neo):”What is Real?”, o la famosa afirmación posterior: “Welcome to the Desert of the Real!” (“¡Bienvenido al Desierto de la Realidad!”), se han convertido en leit-motiv paradigmáticos de una serie de preocupaciones filosóficas transformadas en arte cinematográfico[v].

 

        Desde hace años también la ‘New Age’, como movimiento cultural alternativo, viene refiriéndose a la necesidad de “vivir holísticamente”. Y si a veces no aparece dicho con estas mismas palabras, sí que aparece con su mismo contenido.

 

        Parece entonces una “señal de los tiempos”, que no sería inteligente desechar. Pero sí profundizar. Porque Holismo podría querer decir mucho, y en concreto, nada (ya se sabe, como dice el refrán popular, “el que mucho abarca, poco aprieta”…). Por eso, quisimos llevar a cabo una investigación filosófica sobre esta nueva realidad, introducida ya en la cultura del ser humano del siglo XXI.

 

        Al fin y al cabo, como suele suceder, descubriremos que re-conectamos con una muy vieja Sabiduría de la Humanidad, la de l@s Espirituales y Meditadores/as, a lo largo de miles de años de nuestra Historia como especie. “Nada nuevo hay bajo el sol”, reza el Eclesiastés (1,9)…, aunque el Sol nunca sea el mismo.

 

2. Precisamente, en la misma Física contemporánea se viene formulando desde hace unos años para acá una serie de hipótesis, teorías y modelos sobre la Realidad, que han dejado perplejas a muchas personas, incluso a l@s mismos físic@s. La Realidad se parece comportar de una manera verdaderamente extraña, con respecto a los modelos lógicos defendidos desde hace siglos atrás.

 

        Esta realidad parece encajar mejor, o ser mejor interpretada, desde modelos de pensamiento totalizadores u holísticos, más que desde el clásico modelo analítico y fragmentario cartesiano-newtoniano. Nadie tiene una prueba definitiva, pero es mucho más congruente interpretar la realidad física según esquemas de globalidad que de análisis punto por punto, dualistas y divisivos.

 

        No soy físico, pero me parece que el famoso experimento EPR, que deja a l@s físic@s con una serie de preguntas en la cabeza sin resolver, encajaría mucho mejor si se apela a esquemas hermenéuticos de totalidad en vez de a los clásicos.

 

        Descrito de una manera muy sencilla, el experimento EPR, experimento que lleva las iniciales de sus promotores (Albert Einstein-Boris Podolsky-Nathan Rosen) en 1935, consiste en lo siguiente.

 

        Supongamos que un electrón y un positrón se encuentran. La teoría física predice que se destruyen y se “generan” dos fotones, A y B (vamos a “bautizarlos” como ‘George’ y ‘Francis’), que parten en direcciones opuestas. Independientemente de la distancia a que se encuentran (sean varios metros, varios kilómetros o desde extremos opuestos del Universo), los dos fotones están correlacionados, en el sentido de que determinadas propiedades deben tener valores opuestos.

 

        Así, por ejemplo, si el fotón A, George, desarrolla un “spin” (sentido de rotación) en dirección a las agujas de un reloj (lo que los ingleses denominan “clockwise”), necesariamente el otro, B, Francis, deberá girar en sentido opuesto a las agujas del reloj (es decir,”anti-clockwise”). Las reglas de la teoría cuántica exigen que sea igual de probable que el fotón rote en cualquier sentido, puesto que por simetría, no hay ninguna razón significativa para que ningún sentido rotatorio tenga preferencia sobre el otro.

 

        La misma correlación debe darse si escogemos otra propiedad física llamada polarización. Existen dos posibles resultados de la medición de los dos fotones cuando se encuentran cada uno con un polarizador, allá donde estén: o bien el fotón pasa o bien queda bloqueado. Igualmente, la teoría cuántica presupone que ambas polarizaciones deben estar correlacionadas. Así, cada vez que uno de los fotones, por ejemplo, George, pasa por un polarizador 1, el otro, el polarizador 2, debe permitir que también lo atraviese el otro fotón, Francis. Y siempre que se bloquee un fotón, lo mismo debe ocurrirle al otro. Todo esto ha sido cuidadosamente comprobado mediante experimentos de laboratorio, donde se han verificado los detalles aquí descritos.

 

        El experimento EPR, es considerado paradójico, porque supone que existe alguna conexión informativa entre los fotones A y B, George y Francis, información que debería viajar a una velocidad más rápida que la de la luz, lo que es invalidado por la teoría de la relatividad del mismo Einstein.

 

        El EPR era un experimento mental, pero riguroso, según la teoría cuántica. Posteriormente, ya en nuestra época, se han hecho varios experimentos “reales”, que han dado por resultado la confirmación de la oposición de propiedades de los fotones A y B, independientemente de la distancia existente entre ambos.

 

        La pregunta de fondo es: ¿Cómo sabe el fotón A, George, lo que va a hacer el fotón B, Francis, o viceversa, a tan enorme distancia? Si el fotón integra un rayo de luz (los rayos de luz son conjunto de fotones) y si según la teoría relativística nada puede viajar a una velocidad superior a la de la luz (‘c’, que entra como una constante absoluta en la famosa fórmula einsteiniana “E= m.c²”), ¿cómo es posible que la información entre ambos fotones transite a una velocidad superior a la de la luz?

 

        Al toparse con este efecto misterioso derivado de la mecánica cuántica, Albert Einstein lo tildó de “fantasmal”, “misterioso”, “espeluznante” (spooky), ya que implicaría fenómenos paranormales como la telepatía, hasta entonces desdeñados por la ciencia. Einstein concluyó entonces que debía haber algo radicalmente erróneo en la mecánica cuántica, para permitir llegar a semejantes conclusiones. Consecuentemente, deberían existir, para Einstein, variables ocultas locales que explicaran racionalmente la aparente paradoja.

 

        Generalizando la experiencia, podemos decir que si se mide en A, George, la propiedad “x”, si su paquete de ondas se colapsa y “x” adquiere por ejemplo el valor “1”, entonces el valor correspondiente para B, Francis, se sabe inmediatamente que es “-1”, aun cuando no se haya medido B. Es decir, las propiedades de ambos son, de un modo necesario, inversamente proporcionales. Al medir A parece inferirse, de algún misterioso modo, el colapso del paquete de ondas de B, aun cuando entre A y B, entre George y Francis, no exista en absoluto ninguna relación causal.

 

        Sin embargo, el físico John S. Bell demostró que lo que Einstein y sus colegas tomaron como paradoja, podía demostrarse científicamente. Y así surgió el famoso “Teorema de Bell”, en 1965, que podría formularse así:

 

“Ninguna variable local oculta puede explicar las correlaciones que se dan en la paradoja EPR, lo que deja abierta la posibilidad, aun cuando las separen años luz, de que las partículas permanezcan conectadas por un nivel subcuántico no local que nadie conoce”.

 

        El Teorema de Bell prueba la conexión-correlación entre sistemas no relacionados causalmente. Bell sostiene que, mientras la separación en el tiempo o en el espacio son “reales” en ciertos contextos, dicha separación es “irreal” o carece de importancia en la mecánica cuántica. Como sabemos, según las leyes de la mecánica cuántica, en el ejemplo que anteriormente hemos expuesto, cualquier propiedad del fotón A, George, medido en el instrumento I, provocará, simultáneamente, una medición matemáticamente complementaria en el instrumento II para el fotón B, Francis.

 

        Lo asombroso del caso es que esto significa que cada fotón sabe la medición a la que está siendo sometido el otro fotón y lo sabe instantáneamente. Pudiera pensarse que hay una “cierta energía” (desconocida) causante de esta correlación simultánea de conocimiento. Pero en la Física no se conoce, hoy por hoy, una energía que pueda moverse tan rápidamente, más allá de la velocidad de la luz.

 

        A no ser que… pensemos que dichos fotones, A y B, George y Francis, no sean realmente dos fotones, sino una sola partícula, que forma parte de una única realidad cuántica. Ambos estarían así interrelacionados tan perfectamente, porque no son dos sino uno sólo, que forma parte de una única Realidad. Todo esto implica entrar ya en un nuevo paradigma epistemológico, el paradigma holístico.

 

        En todo caso, el Teorema de Bell y la paradoja de EPR han sido sometidos recientemente a experimentos empíricos. Hubo quienes estimaron que la formulación matemática del Teorema de Bell no era creíble, y pensaron entonces que debería tratarse de un mero accidente en el planteamiento o en el posterior desarrollo de las fórmulas, error que les privaría de valor experimental.

 

        Sin embargo, el Dr. John Clauser probó el Teorema de Bell en Berkeley (California), de forma experimental. Surgieron de nuevo objeciones. Clauser repitió de nuevo la prueba, esta vez con controles más rigurosos, y obtuvo el mismo resultado. Otros científicos que repitieron el experimento (hasta 6, en pocos años), se han encontrado con que 4 corroboraban el Teorema.

 

        Pero fue sobre todo el Dr. Alain Aspect, del Instituto de Óptica Teórica de Orsay (cerca de París), quien, el 6 de Enero de 1983, en la revista New Scientist de Londres, apareció vindicando de nuevo el Teorema de Bell. Este experimento de Aspect estableció una conexión cuántica experimental a una distancia de 12 metros. Otros experimentos posteriores en Criptografía han logrado detectar efectos de conexión cuántica del orden de kilómetros.

 

        Recientemente se ha confirmado de nuevo el fenómeno mediante un nuevo experimento, realizado por el Dr. Nicolás Gisin, de la Universidad de Ginebra. El Dr. Gisin envió dos fotones en dirección opuesta a través de un canal de fibra óptica. Una vez que los fotones se encontraron a una distancia de 7 millas (10 kilómetros), se toparon cada uno con una lámina de cristal, ante la cual sólo tenían dos opciones: o cruzarla o rebotar. Ambos se vieron así forzados a tomar una decisión, entre las dos opciones igualmente posibles.

 

        Dado que no era posible la comunicación entre ellos, la física clásica predeciría que sus decisiones serían independientes. Pero ambos fotones tomaron la misma decisión. Y en el mismo instante, sin comunicación entre ellos, incluso a la velocidad de la luz. El resultado es que las dos partículas estaban enlazadas cuánticamente y se comunicaban instantáneamente, a pesar de la separación. El efecto fue repetido con fiabilidad con muchos pares de fotones.

 

        En resumen, para Bell y otros físicos como Jack Sarfatti, la paradoja EPR sugiere que la información cuántica puede transmitirse instantáneamente desde una parte del Universo a cualquier otra. Y no se violaría la Teoría de la Relatividad einsteiniana, porque lo que se transfiere no es energía, sino información. En otras palabras, la idea de que la información se transmite supralumínicamente no resulta, a priori, nada irracional para la Física cuántica actual.

 

        Pero lo que parece más lógico (y epistemológicamente económico) es la hipótesis de que las partículas subatómicas están conectadas no-localmente, por más difícil que cueste entender mentalmente cómo funciona esto.

 

        El conocido físico David Bohm, de la Universidad de Londres, opinó que los descubrimientos de Alain Aspect implicaban que la realidad objetiva no existe (al menos, tal como pensamos). A pesar de su aparente solidez, el Universo es en realidad un fantasma, un gigantesco holograma, espléndidamente detallado.

 

        Un holograma es una fotografía tridimensional, producida con la ayuda de un láser. Pero el holograma es interesante también no sólo por su tridimensionalidad, sino también porque, si cortamos una parte de él, nos damos cuenta que esa misma parte contiene toda la figura como tal. Y si seguimos dividiendo, sucede lo mismo. Es decir, cada parte del holograma contiene todas las informaciones poseídas por el holograma entero (según el principio holístico de que el Todo “está en” las partes).

 

        Esta característica de los hologramas nos permite una manera nueva de entender los conceptos de ‘organización’ y de ‘orden’.

 

        En casi toda su historia, la ciencia occidental ha actuado bajo el presupuesto de que la mejor manera de estudiar un determinado fenómeno físico era seccionando y estudiando analíticamente sus diversas partes. Pero los hologramas nos han enseñado que algunos fenómenos físicos rebasan este tipo de aproximación. Bohm se convenció entonces de que el motivo por el cual las partículas subatómicas quedan en contacto, independientemente de la distancia que las separa, reside en el hecho precisamente de que su separación es una ilusión.

 

        En otras palabras, en un cierto nivel de realidad más profunda, tales partículas no son entidades individuales, sino extensiones de un mismo “organismo” fundamental.

        Para explicar su teoría, David Bohm utilizó un ejemplo. Imaginemos un acuario que contiene un pez. Supongamos también que el acuario no es directamente visible y que sólo lo es mediante dos telecámaras, una situada frontalmente y la otra lateralmente, con respecto al acuario.

 

        Pues bien, mientras miramos los dos monitores podemos pensar que los peces visibles en los monitores son dos entidades separadas, ya que la diferente posición de las telecámaras nos dará, en efecto, dos imágenes levemente diferentes.

 

        Pero si estamos atentos a la observación de los peces, nos percataremos al final que hay cierta unión (correlación) entre ellos: cuando uno se vuelve, también el otro se vuelve; cuando el uno mira frente a sí, el otro mirará lateralmente. Si quisiéramos interpretar este experimento, diríamos que los dos peces se están comunicando entre sí, instantánea y misteriosamente…

 

        Aplicado esto al caso de las partículas subatómicas, en concreto a nuestros amigos los fotones A y B, George y Francis, si parece que ambos están separados es porque solamente somos capaces de ver una parte de su realidad. Pero ellas (partículas)/ellos (fotones) no son “partes” separadas, sino tallas de una unidad más profunda y básica, que resulta al final holográfica e indivisible.

 

        Puesto que cada entidad en la realidad física es constituida por estas “imágenes”, llegamos a la conclusión que el Universo mismo, como tal, es un holograma, un Super o Mega-holograma. Si la separación entre las partículas subatómicas es sólo aparente (una “ilusión”), esto significa que, a un nivel más profundo, todas las cosas están conectadas intrínsecamente.

 

        No sería ilógico entonces pensar que los electrones de un átomo de carbono del cerebro humano están conectados con las partículas subatómicas que se encuentran en cada salmón que nada, en cada corazón que late y en cada estrella que brilla en el cielo. En definitiva, que todo penetra todo, que todo está interconectado.

 

        Así, cada subdivisión resulta necesariamente artificial y toda la Naturaleza no es otra cosa que una red interminable interconectada. Por consiguiente, en un Universo holográfico hasta el tiempo y el espacio no serían más que principios fundamentales, puesto que categorías como la ‘localidad’ (ubicación) son quebrantados en un Universo donde nada está realmente separado del resto.

 

        De esta forma, también el espacio y el tiempo, así como las imágenes del pez sobre los monitores de la televisión, deberían ser correctamente interpretados como simples proyecciones de un sistema mucho más complejo. A un nivel más profundo, la realidad física no sería otra cosa que una especie de Mega-Holograma, donde pasado, presente y futuro coexisten simultáneamente[vi].

 

        Y podríamos llegar a pensar que este Mega-Holograma debería de contener cualquier partícula “individual” subatómica que sea, haya sido o será, además de cada posible configuración de materia y energía: desde copos de nieve a estrellas, de ballenas grises a los rayos gama. Deberíamos imaginarlo como una especie de Gran-Almacén-Cósmico-De-Todo- Lo-Que-Existe.

 

3. Ahora bien, si es cierto que el Universo se halla organizado según principios holográficos, cada partícula existente contendría en sí misma la imagen entera del Universo. Así, trabajando en el campo de la investigación sobre las funciones cerebrales, también el neurofisiólogo Karl Pribram, de la Universidad de Stanford, se ha convencido de la naturaleza holográfica de la Realidad.

 

        Numerosos estudios de los años 20 del siglo pasado, demostraron que los recuerdos permanecen en determinadas zonas del cerebro. Nadie había logrado explicar satisfactoriamente cuál era el mecanismo que permitía al cerebro conservar los recuerdos, hasta que Pribram aplicó a este campo las categorías de la Holografía. Opinó que los recuerdos no eran almacenados en las neuronas, o en pequeños grupos de neuronas, sino en los esquemas de los impulsos nerviosos que se entrecruzan por todo el cerebro. Por consiguiente, el cerebro mismo funcionaba como un holograma.

 

        La teoría de Pribram permite entender de qué manera este órgano logra contener una tan amplia cantidad de recuerdos en un espacio tan limitado. Ha sido calculado que el cerebro de nuestra especie tiene la capacidad de almacenar cerca de 10 mil millones (!) de informaciones durante el transcurso de una vida media. También se ha descubierto que los hologramas poseen una sorprendente capacidad de memorización.

        Así, sencillamente cambiando el ángulo de los dos rayos láser que impactan una película fotográfica, se pueden acumular mil millones de informaciones en un centímetro cúbico de espacio. Igualmente, permite correlacionar ideas y descodifica frecuencias de distinto tipo.

 

        Por consiguiente, nuestra asombrosa capacidad de recobrar velozmente cualquier información del “almacén” de nuestro cerebro resulta mejor explicada si el cerebro funciona según principios holográficos más que según principios mecanicistas. Cada fragmento de información está siempre correlacionado con el todo instantáneamente. Es un sistema de correlación cruzada.

 

        Otra característica importante del cerebro, explicable según la hipótesis holográfica de Pribram, es su habilidad para traducir el alud de frecuencias luminosas, sonoras, etc., que recibe por los sentidos, al mundo concreto de nuestras percepciones. Codificar y descodificar frecuencias es exactamente lo que un holograma saber hacer mejor. De la misma manera que un holograma es capaz de convertir un montón de frecuencias faltas de sentido en una imagen coherente, así el cerebro usa los principios holográficos para convertir matemáticamente las frecuencias recibidas en percepciones interiores.

 

        Hasta ahora hay una impresionante cantidad de datos científicos que confirman la teoría de Pribram, compartida por otros muchos neurofisiólogos[vii].

4. Ahora bien, si el mundo material concreto que observamos no es sino una realidad secundaria y lo que existe realmente no es otra cosa que un torbellino holográfico de frecuencias y si el cerebro no es sino un holograma que selecciona algunas de estas frecuencias, transformándolas en percepciones sensoriales, podemos preguntarnos filosóficamente: ¿qué es entonces la realidad objetiva?

 

        En otras palabras, no existe tal como convencionalmente la hemos definido (“realidad convencional”) desde hace siglos. Es una “ilusión”. Nosotr@s mism@s creemos ser entidades físicas que se mueven en un mundo físico, pero todo esto es parte del campo de la pura ilusión.

 

        En realidad, no somos sino un tipo de “receptores/as” que flotan en un caleidoscópico mar de frecuencias y lo que extraemos de él lo transformamos mágicamente en realidad física: uno de los mil millones de posibles mundos existentes en el Mega-holograma. Este impresionante nuevo concepto de Realidad ha sido bautizado como “paradigma holográfico” y aunque algunos científic@s lo hayan acogido con cierto escepticismo, a otr@s much@s les ha entusiasmado.

5. Todo esto encaja perfectamente con un modelo teórico que hemos estudiado en nuestra Tesis y que se denomina “la hipótesis de la ‘Lattice’”. Utilizo aquí la presentación que de ella hace Jacobo Grinberg-Zylberbaum, en su libro El sabor de la iluminación[viii].

 

        Permítanme que lo muestre a través de una serie de citas suyas. En efecto, escribe él:

 

“El físico de frontera está tan acostumbrado a considerar al tiempo y al espacio como relativos y a pensar que existe una inseparabilidad básica entre Observador y objeto observado, que afirmaciones como la siguiente ya empiezan a ser comunes entre los hombres de ciencia: ‘Decimos que las entidades físicas son solamente un extracto de lecturas de indicadores y que por debajo de ellas existe una naturaleza que está unida a la nuestra’”[ix].

 

        Según él, l@s físic@s más adelantad@s dudan que las supercuerdas[x] sean el nivel más básico y afirman que incluso por debajo de ellas existe otro nivel más fundamental, al que denominan “Lattice” del espacio-tiempo:

 

“La Lattice se conceptúa como una matriz hipercompleja, un enrejado o celosía de coherencia y simetría absolutas. La aparición de una partícula se explica como resultado de la distorsión de la Lattice en alguna de sus porciones. La clase de partícula depende de las características de la distorsión. De esta forma, cualquier objeto material, a partir de las partículas elementales, posee una naturaleza dual. Por un lado, corpuscular, y por otra, ondulatoria”[xi].

 

        Si esto es así, entonces la apariencia dual (base de la multiplicidad de los fenómenos) tiene debajo de sí un proceso unitario denominado ‘Lattice’[xii]. Lo que se añade de novedoso en todo esto es afirmar que:

 

“La teoría más revolucionaria que ha intentado contestar a la pregunta psicofísica[xiii] afirma que el cerebro es capaz de distorsionar la Lattice del espacio-tiempo y que cuando esta distorsión alcanza cierto grado de complejidad, aparece el mundo tal y como lo percibimos”[xiv].

 

        La respuesta de Grinberg-Zylberbaum es que:

 

“La Lattice misma, experimentada y vivida en su estado puro no distorsionado, es la Conciencia Pura. El cerebro, al distorsionar la Lattice, penetra en los diversos niveles de Conciencia”[xv].

 

        Por eso, nuestro autor se pregunta que, si no hay ni sujeto ni mundo separado, ¿qué existe entonces?

 

        Cuando se supera la noción de una existencia separada de quien ve y del objeto visto, lo único que persiste es la visión sin separaciones ni divisiones. Comienza entonces la magia de la Realidad, porque ésta fluye sin conceptos ni estructuras artificiales. La Realidad se manifiesta entonces de varias formas (es ‘auto-refulgente’)[xvi]. Así, se puede entender:

 

“… cómo el cerebro posee, por naturaleza propia, la capacidad de detectar todo lo que acontece en el Universo. El cese de toda filtración conduce, por esta razón natural, a la unión con el todo”[xvii].

 

        ¿Qué significa epistemológicamente la noción de ‘filtros de la Realidad’?

  

        Nuestro autor afirma que la vivencia de la Realidad es posible para tod@s aquell@s que sean capaces de dejar atrás los filtros y obstáculos asociados con el ego, la importancia personal, las identidades legadas por la historia personal y los apegos[xviii]:

 

“En otras palabras, los filtros de la Realidad son pantallas semi-opacas que en cada uno de sus estratos dejan pasar (disminuida o matizada, pero siempre presente) a la Realidad”[xix].

 

        La explicación más profunda de todo esto nos la proporciona él mismo en una larga pero “jugosa” cita, que me van a permitir reproducir:

 

“… la Lattice del espacio-tiempo, cuando es percibida en su estado más fundamental, es Conciencia Pura sin contenido alguno. Antes de cualquier distorsión, en la Lattice no se puede encontrar traza alguna de materia. Por lo tanto, en su seno no existe ni gravitación ni tiempo ni tampoco objeto alguno. Cualquier partícula elemental es una distorsión, también elemental, de la Lattice. Un objeto complejo es una distorsión, también compleja, de la misma Lattice. Una de las características de la Lattice es su enorme capacidad de concentrar información en cada uno de sus puntos; otra de sus cualidades es su infinita maleabilidad, que le permite asumir cualquier tipo de distorsión, y su asombroso poder de interconexión interna. Estas tres características hacen que cada uno de los puntos de la Lattice sea capaz de contener (inscrita en su estructura energética) la información total de todo lo que sucede en su seno, es decir, todas sus distorsiones. En términos más coloquiales, lo anterior significa que cada punto del Universo contiene toda la información de este último y que cualquier evento que acontezca en alguna zona del mismo afectará a todos y cada uno de sus puntos. En otras palabras, el Universo tiene una organización holográfica y la Lattice, de hecho, lo hace a cada instante. La distorsión que el cerebro humano efectúa sobre la Lattice es de tal complejidad, que no existe instrumento conocido que la pueda medir o representar, excepto el propio cerebro. La representación de la distorsión hipercompleja que el cerebro realiza sobre la Lattice, la percibimos como la realidad perceptible. De esta forma, el mundo que vemos resulta de la distorsión que nuestro cerebro hace sobre la estructura del espacio. A esta distorsión que resulta de la actividad cerebral, la Psicofisiología contemporánea la denomina Campo Neuronal”[xx].

 

        En otras palabras, el Campo Neuronal es el filtro de la Realidad.

 

        Puesto que el Campo Neuronal (CN) es una resultante emergente de todo el cerebro, sus características dependerán del modo de la actividad cerebral. Por ejemplo, el campo visual es el resultado de la creación de un CN con ciertas características que logra distorsionar a la Lattice en una forma particular. Lo mismo sucede con el mundo auditivo y con cualquiera de las modalidades sensoriales. Dado que la Conciencia es una característica propia del ser sensitivo, la distorsión específica que un CN provoque sobre la estructura del espacio activará un modo específico de Conciencia.

 

        Dicho de manera conclusiva: cualquier forma particular de percibir depende de la activación de un CN específico y de su interacción con la Lattice (L).

 

        De esta manera:

 

“… puesto que cada punto de la Lattice contiene información acerca de todo el Universo, y puesto que la percepción surge como resultado de la interacción entre el Campo Neuronal y la Lattice, podría pensarse en la posibilidad de una percepción total u omnisciente. Esta posibilidad se realiza en la Iluminación. Fuera de ella, en la percepción normal, el Campo Neuronal solamente es capaz de interactuar congruentemente en zonas o niveles parciales de la Lattice. Esta percepción parcial se produce porque el Campo Neuronal no posee la pureza suficiente y entonces actúa como un filtro de la realidad”[xxi].

 

        En otras palabras, desde un punto de vista holístico, el cerebro humano es capaz de detectar cualquier información que acontezca en el Universo, por más sutil o distante que ésta sea. Pero el “ruido del sistema cerebral” provoca que esta detección pase desapercibida, ya que se confunde con una actividad de fondo que nunca está en Silencio. Este “ruido de fondo” se incorpora al Campo Neuronal y actúa como un filtro que impide una interacción pura con la Lattice.

 

        De este modo, la percepción visual, auditiva o del mundo en general, resulta de un proceso cerebral muy complejo, en el que el CN y su interacción con la L son sus últimos pasos. Así, cuando vemos un objeto, en realidad lo que percibimos es la resultante final de todo un proceso y no el objeto-en-sí. Por lo tanto, no podemos confundir la realidad (con minúscula), que es la realidad que nosotr@s percibimos, con la Realidad (con mayúscula), que supuestamente es la ‘Realidad-en-sí’:

 

“Puesto que al percibir la realidad la confundimos con la Realidad, y nuestro sentido común nos dice que lo que vemos existe “allá afuera” tal y como lo percibimos, las impurezas añadidas al proceso se confundirán con la Realidad en sí y de todo ello saldremos con la convicción de que la Realidad y la realidad que percibimos son idénticas”[xxii].

 

        Solamente son capaces de no distorsionar la Realidad y de verla tal cual es los seres humanos que han alcanzado la Iluminación o el Despertar. Son ést@s l@s únic@s que han podido purificar sus procesos internos hasta el punto de que no incorporan sus pre-juicios, sus deseos y proyecciones, sus memorias y estructuras, en los mecanismos cerebrales encargados de la activación de sus CN:

 

“Se da un primer paso en el camino hacia la Iluminación cuando se comienza a ser consciente de las influencias personales que matizan la percepción y se logra diferenciar la distorsión personal que se incluye en el acto de percepción de la percepción misma”[xxiii].

 

        Los procesos cerebrales de unificación (es decir, no distorsionados) son básicos en el camino correcto que lleva a la “percepción pura de la Realidad”, porque ésta última, para alguien iluminado, es Una. Las operaciones cerebrales de unificación son esenciales, ya que mediante ellas se comprende la posibilidad de una unificación total de la Realidad.

 

        El CN es el mecanismo vivencial de la unificación, ya que, al ser parte de la Lattice, la experiencia que de él resulta comparte la misma “naturaleza” del resto del mundo. Cuanto más unificada sea la actividad cerebral y menores los errores de codificación que se contengan en las operaciones de los circuitos de unificación, más parecido a la Lattice en su estado puro será el CN resultante:

 

“Un Campo Neuronal capaz de interactuar congruentemente con la Lattice en su estado fundamental, activará la experiencia asociada a la Conciencia en su estado no distorsionado. Esta experiencia no puede ser otra más que la de la Realidad, y su sabor, el de la Iluminación”[xxiv].

 

        Cuando se da la unificación total y el CN deja de diferenciarse de la L en su estado puro, lo que subsiste es la Conciencia Pura. En este estado, el/la Conocedor/a, lo Conocido y el Conocimiento se vuelven uno y lo mismo, porque en el conocerse y comprenderse a un@ mism@ en ese estado se comprende y se conoce todo lo que existe. Hemos llegado así a la Conciencia de Unidad[xxv].

 

        Lo importante a señalar aquí es que esta Conciencia de Unidad no contradice la multiplicidad de información, sino que más bien la integra, la unifica. La Unidad es síntesis de multiplicidades. En otras palabras, la Conciencia de Unidad es Conciencia de Unificación.

 

        Hasta aquí Grinberg-Zylberbaum y el modelo de la “Lattice”.

 

6. Pues bien, nuestra propuesta en esta tesis ha sido precisamente que el paradigma holístico (u holográfico) proporciona el modelo más consistente y congruente para interpretar coherentemente una serie de fenómenos físicos o psicológicos que van más allá del denominado “sentido común”, datos, como hemos visto, cada vez más constantes en las diversas esferas humanas. La hipótesis holística parece explicar entonces cada vez más y mejor los fenómenos de la naturaleza de la Realidad.

 

        Pero, ¡atención!, con esto no hemos querido decir que el paradigma holístico sea la conclusión lógica y absoluta de las anteriores reflexiones en el ámbito de la Física o la Psicología. No es ésta, pues, una inferencia apodíctica, pero sí plausible y congruente. Como dicen los anglosajones: “It makes sense!”

 

        En otras palabras, es hoy día epistemológicamente más económico, “sencillo”, sólido, armónico y elegante, utilizar el paradigma holístico para intentar explicar la Realidad (sea ésta lo que fuere), que hacerlo mediante otros paradigmas clásicos.

 

7. Lo que encontramos en esta investigación es que el Holismo es más que una moda. Es, ni más ni menos, todo un nuevo paradigma epistemológico de acercamiento a una Realidad que, como tal, también aparece con los atributos holísticos.

 

        Podemos preguntarnos entonces: brevemente, ¿cuáles fueron nuestros principales descubrimientos sobre dicho paradigma?

 

        Ante todo, que este modo de pensar tiene una estructura epistémico-ontológica que podría ser formulado en una serie de tesis. Dichas ‘tesis holísticas’ son, al mismo tiempo, características (no fijas) “definidoras” de lo que podemos entender por ‘Holismo’. De todas formas, el Holismo se nos presentó como algo fluido, flexible, abierto, de tal manera que nunca se le podrá encerrar, por principio, en meros conceptos (y quizá exija también un nuevo lenguaje, a desarrollar).

 

        Dichas tesis son sólo orientadoras, a la hora de poder “categorizar” un modo de pensar como “holístico”, puesto que creemos que se está utilizando a veces la categoría de ‘holística’ de una manera vaga, genérica, y el intento nuestro era el de aportar algo de claridad y reflexión fundamentadora sobre este paradigma epistemológico.

 

        ¿Cuáles son, pues, estas ‘tesis’? Son las siguientes, expresadas en forma de “decálogo” (10)[xxvi]:

 

(1) La Realidad es un Todo fluyente, dinámico, en permanente “actividad” (“principio heraclíteo”). Y, sin embargo, hay también ‘reposo’ y ‘quietud’ en otro “ámbito” de la Realidad (“principio parmenídeo”).

 

(2) La Realidad es una totalidad unitaria. El Todo es Uno. Las “partes” son siempre partes de un Todo. El Todo es más que la suma de las partes. “El Todo está en las partes”.

 

(3) Todo está en relación con todo, en interconectividad o interrelacionalidad absoluta (‘paradigma ecológico’: ‘Hipótesis Gaia’-Lovelock). Nada se da al margen de dicha interrelacionalidad total.

 

(4) Lo Macro se da en lo micro (‘paradigma hologramático u holográfico’). La única diferencia es la dimensionalidad. Lo Macro-micro, una sola cosa. “Como arriba, así abajo” (“principio hermético”).

 

(5) El Todo está estructurado: al ser unitario, integra las diferencias, que no son eliminadas, sino subsumidas. Es un Todo “diferenciado” (la Multiplicidad y la Diversidad están integradas en el Todo). La Realidad es una totalidad multidiversa.

 

(6) Las identidades particulares o individualidades no son sustantivas, sino provisionales, flexibles, intercambiables (‘paradigma físico de ‘la danza de Shiva’: F. Capra). Son identidades cambiantes y mutantes. En el mundo fenoménico, “nada es, todo cambia” (“principio heraclíteo”).

 

(7) No hay dualidad sujeto-objeto: el/la observador/a es el/la/lo observado y viceversa (‘paradigma cuántico’). Fin del dualismo epistémico-ontológico. “La Realidad se auto-observa”.

 

(8) El Todo, de un modo epistémico-ontológico, permite ser abordado de modo fenoménico-nouménico. ‘Fenoménicamente’, es diferencia, multiplicidad, espacialidad, temporalidad; ‘nouménicamente’, es ‘uno’. La visión holística consiste en “ver” ambos aspectos interligados, conjugados (“principio aristotélico”, interpretado holísticamente). Lo nouménico en lo fenoménico, simultáneamente. Y viceversa.

 

(9) Utilizando el esquema kantiano, pero en otro contexto epistémico-ontológico, podemos decir que la mente humana (‘Entendimiento’ en Kant) sólo puede captar (discursivamente) los fenómenos. Para captar el Todo con sus diferencias, el ‘noúmeno’ con sus ‘fenómenos’, comprehensivamente, necesita un acto intuitivo, trascendental (una especie de ‘Razón intuitiva’, utilizando paradójicamente la terminología de Kant, pero con otro sentido).

 

(10) Este acto intuitivo o intuición originaria de la Realidad está más allá (o más acá) del pensamiento discursivo. Es una experiencia pura, originaria. Es paradójica, impensable (en categorías lógicas, que funcionan según oposiciones), incomunicable, inexpresable en su mismidad. Es captable de un modo simultáneo, espontáneo, ruptural, de una vez por todas (hay diversidad de escuelas: unas más ‘rupturistas’ y otras más ‘gradualistas’). En todo caso, la experiencia holística es una visión sinóptica de la Realidad. Es apofática, pero vivenciable (una “vivencia absoluta”), en principio, por y para todo ser humano.

 

        Ahora bien, si quisiéramos formular las anteriores tesis de manera todavía más breve y esquemática, podríamos hacerlo de la siguiente manera, (apuntando también su/s paradigma/s específico/s, y, sobre todo, ordenándolas):

 

(1) La Realidad es un Todo ‘fluyente’ y ‘en reposo’(paradigma “heraclíteo-parmenídeo”).

 

(2) La Realidad es una totalidad unitaria (paradigma de la unidad).

(5) La Realidad es una totalidad multidiversa (paradigma de la diversidad).

 

(3) El Todo es interrelacional (paradigma ecológico).

 

(6) Las identidades son flexibles y provisionales (paradigma de la ‘danza de Shiva’).

 

(7) No hay dualidad sujeto-objeto de una manera absoluta (paradigma anti-dualista).

 

(4) Lo Macro se da en lo micro (paradigma holográfico u hologramático y paradigma hermético).

 

(8) El Todo es fenoménicamente múltiple y nouménicamente unitario. La Vivencia Holística (VH) consiste en “ver” lo nouménico en lo fenoménico (paradigma “aristotélico”).

 

(9) La Vivencia Holística es intuitiva trascendentalmente (paradigma intuicionista).

 

(10) La Vivencia Holística es sinóptica (simultánea) y apofática (paradigma negativo-paradójico).

 

        Vimos anteriormente que estas afirmaciones se podrían sintetizar en cuatro (4), que fueron a su vez resumidas de la siguiente manera:

 

1. La Realidad es fenoménicamente dinámica, pero con una “región” nouménica de ‘quietud y reposo’. Ambas están integradas y son “distintas caras de la misma moneda”.

 

2. La Realidad es unitaria en lo nouménico y multidiversa en lo fenoménico.

 

3. La Realidad es “sustancial”-relacional (interrelacional).

 

4. La Realidad sólo puede ser esencialmente captada en una intuición trascendental, simultánea y total.

 

        Y finalmente, en unas pocas tesis (3, en total), la visión holística de la Realidad podría ser sintetizada, onto-epistemológicamente, así:

 

(1) La Realidad es una totalidad unitaria multidiversamente (nouménicamente unitaria, fenoménicamente múltiple), dinámico-estática, interrelacional.

 

(2) El Todo se da en las partes, lo Macro en lo micro. En último término, no hay dualidad sujeto-objeto y las diversas identidades son relativas, flexibles y provisionales.

 

(3) La VH es intuitiva (trascendentalmente), sinóptica (simultánea) y apofática. La VH consiste en vivenciar lo nouménico en lo fenoménico.

 

        En definitiva, toda nuestra Tesis Doctoral ha sido el intento de explicar y desarrollar estas diferentes tesis.

 

8. Ahora bien, ¿cómo se relaciona el Holismo con otros paradigmas clásicos, especialmente los de tipo cuantitativo-analítico?

 

        Hemos intentado mostrar que, curiosamente, el Holismo no niega los paradigmas analíticos, de la misma manera que una antítesis niega a una tesis. En realidad, él está en un nivel superior.  Más bien realiza una síntesis superior, de tal manera que los integra y los supera, utilizando la terminología dialéctica de la ‘superación’ (‘Aufhebung’).

 

        En este sentido, el Holismo supera a la globalización neoliberal integrando lo que tiene de positivo. No lo niega a su mismo nivel, sino que lo supera en un plano superior. Como hemos repetido a lo largo de la investigación, el modo neoliberal en que se realiza la globalización (que, como tal consideramos positiva) resulta contradictorio con el fin perseguido, pues el neoliberalismo es excluyente y la globalización es necesariamente incluyente. En nuestra opinión, el Holismo cumple este requisito de visión-praxis de totalidad, pero de un modo incluyente y no excluyente.

 

9. En cuanto al aporte civilizaacional del Holismo para los tiempos que vivimos, permítasenos reproducir aquí una parte del debate que hacíamos en el capítulo 7 de la Tesis, con un interlocutor/antagonista imaginario, sobre el ‘Humanismo cosmocéntrico’.

 

“-En concreto, en su opinión ¿qqué de bueno trae el Holismo a la Humanidad en estos momentos?

 

-Llama la atención sobre lo que siiempre estuvo ahí y que se ha dejado supuestamente por otros valores. Es decir, llama la atención sobre la Totalidad, como ya sabemos. O sea, cómo abordar los problemas humanos (o cualesquiera) sin perder de vista la totalidad como tal (lo ecológico, como vimos, es un buen ejemplo de esta actitud), la integralidad del problema como tal y no sólo su parcialidad.

 

Si no se hace esto, estamos abocaddos al fracaso como especie y como individuos. Incorporar la totalidad como tal implica, por ejemplo, aprender a incorporar la visión y la sensibilidad ecológica a todo lo que los humanos pensamos, sentimos y hacemos.

 

Sin duda, cualquier problema debe ser analizado en-sí, pero sin perder de vista sus conexiones globales, porque él mismo es expresión concreta de toda una interconectividad de base. En el fondo, el problema no es simplemente local o parcial, sino, digámoslo así, “una perturbación en el Todo”, cuya parcialidad reproduce. Por eso, pese a lo negativo de un problema, él es también una posibilidad, un reto u ocasión de acceso a la Totalidad como tal, si adoptamos una perspectiva holística...

 

La misma integración intelectualiddad-afectividad es un punto antropológico central de todo esto. Si estamos divididos, dualizados, entre lo que pensamos y lo que sentimos, vamos al caos. Las pensadoras feministas nos han llamado correctamente la atención sobre esto. Igualmente, la integración mente-cuerpo es clave. Y no sólo a nivel personal, sino también colectivo. El Todo es unitario... multidiversamente.

 

-¿Y qué más?

 

-En este sentido, el meta-paradigmma holístico es el verdadero Humanismo como tal. ¿Por qué? Pues porque incorpora el ser humano al problema mismo. Un Humanismo abierto a la Realidad y no cerrado sobre sí mismo, egocéntricamente, como especie selecta.

 

-¿Qué quiere usted decir con essto?

 

-Quiero decir que el verdadero hummanismo, el Humanismo con mayúscula, no es un ‘especie-centrismo’ de la raza humana (un egocentrismo colectivo, a nivel de la especie). Este verdadero Humanismo es darse cuenta de las posibilidades y limitaciones de la especie humana dentro de un planteamiento cosmocéntrico. Por lo tanto, con responsabilidad de totalidad (…)

-Comprendo, comprendo. ¿Y qué mmás aporta hoy el Holismo a una concepción humanista de la realidad?

 

-Ante todo, des-idolatriza (des-abbsolutiza).

Esto es muy importante en esta épooca como la nuestra de tantos fundamentalismos. Y el humanismo como tal también es des-absolutizado. Este neo-humanismo, por decirlo así, es un humanismo de inter-relacionalidad, no sólo entre la especie humana como tal, lo cual ya es mucho (lo que llamamos la frater-sororidad universales), sino con todas las otras especies, como dijimos. Y también con el supuesto mundo no-animado. En definitiva, es responsabilidad por lo real, como algun@s filósof@s han destacado ya y lo he ido consignando a lo largo de mi/nuestra investigación.

 

Es un Humanismo, pero se diferenciia de los humanismos anteriores en que no coloca ya al ser humano como “centro” de la Realidad. Parte del ser humano en el sentido en que nos damos cuenta de que somos nosotr@s mism@s l@s que pensamos, sentimos, actuamos, y que, por lo tanto, podemos ser creativ@s o destructiv@s (sin sentirnos el centro de la Realidad). Pero se tiene un marco más amplio: el marco cósmico. De hecho, es un Humanismo cosmocéntrico.

 

De todas formas, no sé si el nombrre de ‘humanismo’ es todavía el más adecuado en una epistemología-ética holística o si debemos empezar a buscar otro término mejor. En todo caso, lo importante no es el nombre, sino la comprensión del problema.

 

-¿No es una contradicción en loos términos hablar de un

‘Humanismo cosmocéntrico’?

 

-No, ni mucho menos.

 

Intente no quedar usted agarrado aa o atrapado en las meras palabras. Recuerde el aforismo zen: “El dedo que apunta a la Luna, no es la Luna”. Es un Humanismo consciente de que el ser humano no es el centro de todo, sino uno más dentro de una interrelacionalidad total (que podemos aquí denominar ‘cósmica’). En este sentido, como dije, es un Humanismo abierto, por utilizar una de los términos que hace años se usaba mucho en filosofía.

 

-¿Abierto a qué?

>

-Evidentemente, a lo que hemos vennido llamando ‘Realidad’ a lo largo de toda esta investigación, con las ‘propiedades’ que le hemos atribuido y otras que se (le) podrá seguir descubriendo.

Por lo tanto, utilizando ahora el lenguaje sistémico, el ser humano, con su sub-estructura físico-químico-biológica, su sub-estructura cultural (donde lo epistémico es fundamental), con su sub-estructura ético-política, etc., es entendido ‘en-sí’ y ‘fuera-de-sí’ (en lenguaje dialéctico) como estructuralmente interrelacional (recordemos de alguna manera la categoría de ‘respectividad’ de Zubiri ya analizada en la Tesis).

 

Un ser humano cerrado y enquistadoo dentro de sí, como “rey de la creación”, es algo sumamente irreal y peligroso, por encarnar principios egocéntricos, “nacionalistas”, desgraciadamente muy extendidos a lo largo del pensamiento filosófico, religioso, social y político. Sería una absolutización de una parcialidad más o menos colectiva.

 

Claro, no es aquí el lugar de desaarrollar este Humanismo holístico, pero sí quisiera dejar sentados al menos estos principios suyos.

 

-¿Y cree usted entonces que un Humanismo así sería una contribución a la crisis civilizacional contemporánea?

 

-En efecto.

 

Su principio ético predominante ess el principio de la solidaridad, o mejor, de la inter-solidaridad (sospecho incluso que la ética misma tendría que transformarse radicalmente). Recuérdese aquello que el Holismo ha venido propagando, de que “yo soy el mundo”, o que tod@s somos un@.

 

Percibir, interpretar y vivir así las cosas, en mi opinión, es el mejor antídoto contra las guerras, la violencia, la explotación, el machismo, el nacionalismo, el etnocentrismo, el racismo, el adultismo... y otros ‘ismos’ egocéntricos extendidos. Es como “ir a la raíz” del problema, no quedándonos en un mero reformismo fragmentario, por necesario que sea a veces también.

 

Evidentemente, haría falta desarroollar aspectos mucho más concretos de este Humanismo holístico, o de este Holismo vivido desde lo humano, pero repito que eso requeriría otra investigación específica”.

 

10. Finalmente, para terminar, quisiera responder a una de las objeciones supuestamente más fuerte y constante, que se suele formular a veces en contra del Holismo y es la que se le acusa de ser, filosóficamente, un modelo reductor de todas las diferencias a una unidad indiferenciada, una especie de univocismo sin pluralidad, ni diversidad.

 

        Espero que a lo largo de nuestra investigación haya quedado bien claro que eso no es Holismo, o, por lo menos, no es el Holismo que defendemos. El Holismo que nos parece real es el Holismo con diferencias, el Holismo diferenciado o desde la diferencia. Más bien, son las diferencias las que construyen lo holístico.

 

        Queriendo expresar mejor todo esto de una manera sencilla, escuchando recientemente una canción portuguesa contemporánea, encontré una propuesta bien interesante. Es una canción de Paulo de Carvalho, denominada ‘Assim Mesmo-Todos Diferentes, Todos Iguais’ (“¡Así mismo! Todos Diferentes, todos Iguales”)[xxvii]. Si no la hemos traicionado, la letra, traducida (traduttore, traditore!), dice más o menos lo siguiente[xxviii]:

 

                I

 

     “Yo soy gitano escandinavo,

     Pelo crespo, muy rubio,

     Normal en cualquier chino,

     Que haya nacido negro.

     Hijo de las nieves de Nigeria,

     En las sabanas de Siberia,

     Paralelas actitudes,

     Meridionales Virtudes”.

 

 

                II

 

 

     “Ya nací en Pakistán,

     Soy afgano allá del Gabón,

     Muy guineo de los Pirineos,

     Portugués de Sión.

     Soy bien zulú del Caribe,

     Nací tupí en los Himalayas,

     Norte de las Antillas,

     Aborigen del Sahara”.

 

 

 

 

                III

 

 

     “Quiero ser cometa o estrella,

     Planeta errante,

     Mil soles de carabelas,

     Gentes, mentes, navegantes”.

 

 

Y el estribillo reza así:

 

 

     “Yo soy un hombre en blanco y negro,

     Tengo el alma de mil colores.

     Yo soy Diferente,

     Yo soy Igual.

     Somos hechos de mil colores,

     Tenemos el alma en blanco y negro.

     Todos Diferentes,

     Todos Iguales”.

 

 

        ¡Escuchémosla, pues![xxix]

 

 

------- 0000000 -------

 

 

        ¡“Todos Diferentes, Todos Iguales”! He aquí la verdadera actitud de una práctica holística.

 

        Parece un verdadero ko’an, un acertijo de aquellos del Budismo Zen, que no tienen solución lógica, sino que son “trampolines epistémicos” (“tirar la escalera después de haber subido por ella”, como diría L. Wittgenstein) para alcanzar otro nivel de conciencia, el intuitivo, más allá del ordinario. Pero imprescindible para la convivencia humana universal.

 

        Y así se cumpliría lo que un día Laozi, el supuesto autor del Dao-De-Jing[xxx], escribía:

 

              “Los que saben no hablan,

              Los que hablan no saben”.

 

        ¡Muchas gracias por toda su atención y paciencia!

 

rui manuel grácio das neves

u.c.a.

san salvador, el salvador

27.06.05.



[i] PIERRE TEILHARD DE CHARDIN, Escritos esenciales. Introducción y edición de Ursula King (Sal Terrae, Santander 2001), p. 49.

[ii] Dictum de Jorge Luis Borges en el texto ‘Avatares de la tortuga’, incluido en su libro Discusión, de 1932. Ver: JORGE LUIS BORGES, Obras Completas (1932-1972) (Emecé Editores, Buenos Aires 1974), p. 258.

[iii] Assim Mesmo-Todos Diferentes, Todos Iguais (In: PAULO DE CARVALHO, Meninos de Huambo. EMI-Valentim de Carvalho, Lisboa 1997, n.6).

[iv] Citado por FRANCISCO J. RUBIA VILA, El cerebro nos engaña (Temas de Hoy, Madrid² 2000), pp. 274-275.

[v] Cfr. el libro de WILLIAM IRWIN (org.), MATRIX. Benvindo ao Deserto do Real (Madras Editores, Santana-São Paulo 2003), con reflexiones filosóficas sobre la película. 

[vi] Algunos autores, como Miguel García Casas en un artículo aparecido en Internet, en el Portal de la filosofía Cubana e Iberoamericana [www.filosofiacuba.com, visita del lunes 25.04.05], titulado Hipótesis sobre la Naturaleza del azar. Dios juega a los dados… trucados, llega a escribir:

“La teoría cuántica expone una serie de ecuaciones matemáticas cuya interpretación reta a la fantasía; nos muestra a veces un universo en extraña relación con el tiempo, y en el que las relaciones causales no existen puesto que la relación causa-efecto exige la existencia de un tiempo coherente con el discurrir de los acontecimientos. Sin embargo, nos muestra también que las partes de este universo intercambian influencias que experimentalmente han sido detectadas a pesar de que el tiempo no transcurra; parecen relaciones dentro de una acronología.

El término acronología lo utilizo en sentido restrictivo como instante inaccesible por la lógica crono-causal. Sin embargo, es posible utilizarlo en una versión más radical, como un escenario atemporal en el que pasado y futuro se presentaran simultáneamente. Desde esta versión radical, sería posible generar respuestas influidas por la observación acronológica de lo que es pasado y futuro en nuestra lógica temporal. Ambas versiones de la acronología cuadrarían con la hipótesis del azar aquí manifestada, en el sentido de que serían inaccesibles para nosotros” (p.2)

(Interesantes también a este respecto son los aportes del físico F. David Peat sobre la sincronicidad o principio conector acausal, tal como se estudia en su libro Sincronicidad. Puente entre mente y materia. Kairós, Barcelona² 1995).

Un poco antes, ya había escrito Miguel García Casas: “Las realidades no percibidas por nosotros son abundantes. Vivimos en un mundo impregnado de ondas hasta la saciedad: radio, televisión, rayos x, ultravioletas, ultrasonidos, que no percibimos a pesar de que están ahí. Aparatos sensibles a estas ondas nos demuestran su existencia y abundancia sobre la que no dudamos.

La teoría de la relatividad contribuye como un cuerpo teórico y experimental a mostrarnos una realidad no percibida: la existencia de un tiempo relativo y, por tanto, no absoluto, a causa de la influencia de la gravedad; a mayor gravedad, el tiempo transcurre más lentamente. Además el espacio manifiesta cuatro dimensiones, de tal modo que las trayectorias de los astros que observamos curvilíneas, en nuestra percepción en tres dimensiones, son en realidad trayectorias rectilíneas en el universo real tetradimensional.

Por su parte, la teoría de la supercuerdas nos habla de un universo de 10 o más dimensiones materiales, de las que observaríamos tres y el resto se dispondrían enrolladas en un pequeño espacio” (pp.1-2).

[Sobre los umbrales de percepción humana se sabe, de un modo científico, que sólo es visualmente perceptible para un ser humano normal aquella longitud de onda que se encuentra entre los 4x10(-5)cms. del infrarrojo y los 7x10(-5)cms. del ultravioleta. Todo lo que está fuera de esta longitud de onda no es visible para el ser humano. Igualmente, para los seres humanos no son auditivamente perceptibles los sonidos inferiores a la frecuencia de 20 hz., así como los superiores a los 200.000 hz. Pero, por ejemplo, el murciélago puede percibir las ondas sonoras de más de 200.000 hz. y los insectos pueden percibir sonidos inferiores a los 20 hz. Por consiguiente, ser invisible o ser inaudible para los seres humanos no significa que estas ondas lumínicas o sonoras no existan “objetivamente”, ya que pueden ser percibidas por otros seres vivos. Significa simplemente que los seres humanos, como tales, no las pueden captar].

[vii] Desde otros supuestos teóricos, el neurólogo FRANCISCO J. RUBIA, en su libro El cerebro nos engaña (Temas de Hoy, Madrid² 2000), nos muestra que en realidad tenemos dos cerebros (“Zwei Seelen wohnen, ach! in meiner Brust”, según escribía J. W. GOETHE, en la 1ª.parte del Fausto) o, más propiamente, dos hemisferios cerebrales, con sus especificidades (“lateralización de funciones”). Así, el hemisferio cerebral izquierdo (que coordina el lado derecho del cuerpo humano) es el cerebro dominante, caracterizado por el desarrollo de lo lógico-matemático y lo verbal, lo secuencial, lo espacio-temporal, entre otras cosas. Es el hemisferio analítico. Por el contrario, el hemisferio derecho, que coordina el lado izquierdo del cuerpo humano y que está más en contacto con el sistema límbico o emocional-afectivo, es el cerebro no dominante, caracterizado por lo místico, lo religioso, lo mitopoiético, lo a-espacial y a-temporal, lo contradictorio integrado. Es el hemisferio holístico. Así, siguiendo al psiquiatra estadounidense Eugene d’Aquili (cfr. p. 311), es posible distinguir lo que éste llama el “operador binario” en el hemisferio izquierdo, caracterizado por el dualismo, los antagonismos y lo divisivo. Por el contrario, podríamos distinguir el “operador holístico” en el hemisferio derecho, que permite ver la realidad como un todo o como una Gestalt. El “operador binario” estaría situado en el lóbulo parietotemporal izquierdo, mientras el “operador holístico” estaría en su opuesto, el lóbulo parietotemporal derecho. Mientras el primero percibe la realidad según el esquema ‘yo-otro’ o ‘yo-mundo’, el segundo percibe la realidad sin esta polaridad dual ‘yo-no yo’, de una manera integral, global, con una conciencia de Unidad o de Totalidad, característica de las místicas de las diversas religiones.

Finalmente, nos llama también la atención Francisco Rubia para el hecho de que el cerebro funciona con módulos interrelacionados, en paralelo, pero donde no encontramos nunca un módulo del “yo”, como centro coordinador (es decir, no se ha encontrado base neurofisiológica para la existencia de un “yo” coordinador). Por eso, él piensa que tienen razón aquellas filosofías orientales que consideran el “yo” como ‘maya’, ‘ilusión’. Hay autores que piensan que el ‘yo’ es más bien una creación de la cultura occidental y algunos antropólogos sostienen que es una noción que se ha desarrollado históricamente (cfr. p. 23). Por eso puede finalmente preguntarse nuestro autor: “¿Y si los contrarios, que creemos encontrar en el mundo exterior, no fuesen más que divisiones artificiales producidas por nuestro cerebro, quimeras cerebrales?” (p. 32.). En nuestra opinión, podríamos distinguir aquí, valga la paradoja, un micro-holismo (es decir, el hemisferio derecho dominando ahora sobre el izquierdo: “revolución hemisférica”) y un macro-holismo (hemisferio derecho integrado con el izquierdo, en igualdad autogestionaria).

[viii] Sirio, Málaga 1994.

[ix] P. 39.

[x]  La teoría de las supercuerdas afirma que microfilamentos de dimensiones diminutas existen por debajo de la realidad de las partículas elementales. Estas supercuerdas interactúan entre sí dando lugar a los electrones, protones, mesones, muones, etc., que han dejado de ser partículas elementales para, en cambio, considerarse como compuestos “derivados” de la unión de supercuerdas.

[xi] P. 40.

[xii] ‘Lattice’es una palabra inglesa que podría ser traducida por ‘celosía’, ‘enrejado’ (‘network’: “red”). Así, ‘a lattice window’ es “una ventana de celosía”. ¿Tiene conexión esta teoría con la del “bootstrap” de que habla F. Capra? Epistemológicamente, parecen ser bastante próximas. La idea de fondo es que hay una “campo energético fundamental reticular” a la base de cualquier fenómeno físico, del cual emerge cualquier ‘identidad’ subatómica. En todo caso, en ambas se trata de un ‘pensamiento campal’.

[xiii] La pregunta o interrogante psicofísica es la que formula la relación entre conciencia y materia, y según nuestro autor abordado, aparece planteada así: “¿Cómo es que a partir de la actividad física de la masa cerebral aparece la conciencia y la percepción?” (p. 41).

[xiv] P. 41.

[xv] Ibid.

[xvi] Cfr. pp. 42-43.

[xvii] Ibid.

[xviii] Cfr. p. 52.

[xix] P. 54.

[xx] Pp. 58-59.

[xxi] P. 60.

[xxii] P. 61.

[xxiii] P. 62.

[xxiv] P. 64.

[xxv] Pp. 65-66.

[xxvi] (Se proyectan las transparencias).

[xxvii] Assim Mesmo-Todos Diferentes, Todos Iguais (In: PAULO DE CARVALHO, Meninos de Huambo. EMI-Valentim de Carvalho, Lisboa 1997, n.6).

[xxviii] I.“Eu sou cigano escandinavo, carapinha muito loura, normal em qualquer chinês, que tenha nascido preto. Filho das neves da Nigéria, nas savanas da Sibéria, paralelas atitudes, meridionais virtudes”.

II.“Já nasci no Paquistão, sou afegão lá do Gabão, muito guinéu dos Pirinéus, português de Sião. Sou bem zulu das Caraíbas, nasci tupi nos Himalaias, norte das Antilhas, aborigena do Saará”.

III. “Quero ser cometa ou estrela, um planeta vagueante, mil sóis de caravelas, gentes, mentes, navegantes”.

CORO: “Eu sou um homem em preto e branco, tenho a alma de mil cores. Eu sou diferente, eu sou igual.

Nós somos feitos de mil cores, temos a alma em preto e branco, todos Diferentes, todos Iguais” (bis).

[xxix] (Se escucha la canción).

[xxx] Utilizando la romanización especial ‘Pinyin’, la más usada últimamente, que traduce la anterior, que escribía ‘Lao-tsé’ y ‘Tao-te-King’ (sugerencia de Miguel Ángel San Román, desde Taiwán y China).

 

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