“Sólo Dios basta”

TERESA DE ÁVILA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PRINCIPIOS BÁSICOS PARA UNA

ESPIRITUALIDAD FUNDAMENTAL

 

(“SPIRITUALITATIS FUNDAMENTALIS

PRINCIPIA METAPHYSICA”)[1]

 

UN ENCUENTRO ENTRE FILOSOFÍA Y ESPIRITUALIDAD

 

 

 

 

1. Años atrás, entre agosto y octubre del 2005, escribimos un artículo, donde intentábamos mostrar  cuáles eran, en nuestra opinión, las Constantes Básicas de una Espiritualidad Fundamental[2]. Partíamos entonces de la hipótesis de que existía una Espiritualidad Fundamental en el fondo o a la base de las diferentes espiritualidades históricamente existentes.

        Y partíamos también de la hipótesis, hoy cada día más aceptada, de que a la base de las diferentes religiones históricas existe siempre una Espiritualidad Básica que le dio origen. Es su mística.

        De esta manera, la Espiritualidad se convierte, por su parte, en el elemento más vivo y carismático, y las religiones históricas se convierten en el elemento más material e institucional.

        Puede darse incluso una Espiritualidad sin religión, pero comúnmente se expresa a través de una específica religión. Una religión sin Espiritualidad es como un cascarón vacío: los dogmas, principios éticos y sociales, las leyes eclesiásticas, las jerarquías y los templos necesitan tener de fondo una Espiritualidad que sustenta todo esto. Si no, se convierten en peligrosas perversiones para el espíritu humano, destruyendo totalmente su libertad. Infelizmente, hay varios ejemplos históricos de esto.

2. En aquel entonces encontramos una serie de Constantes presentes en las diversas religiones (no de una manera exhaustiva, porque pudiera haber más), sobre todo en las religiones más universales, y que detallaremos seguidamente. Las maneras de expresarlas pueden ser diferentes, según las diversas culturas religiosas, pero su esencia es la misma.

        Las formulamos, pues, de la siguiente manera (y recomendamos la lectura del texto, para entender qué decíamos bajo cada uno de los siguientes epígrafes):

 

 

1. El fin del ego: el non-ego

2. El desapego o desasimiento 

3. El fin del dualismo, la separatividad y la divisividad: no-dualismo

4. El Espíritu es el Agente, el Protagonista, el Actor fundamental

5. Actitud contemplativa vital: “no-hacer”

6. Vivir el Presente, el Aquí y Ahora: Atención Permanente (AP)

7. “Soledad y silencio” (cartujanismo existencial

8. La Intuición  es lo primero, lo segundo es la Intelectualidad

9. En lo cotidiano, siempre en lo cotidiano (¡no escapar!)

10. Importancia central de la meditación (sin objetivo)

11. Lograr la “ Sabiduría”: no sólo, ni sobre todo,  ”saberes”

12. Originalidad: originariedad (“volver al Origen”). Autenticidad

13. Ecuanimidad/ataraxía.

14. ¡Práctica! ¡Práctica! ¡Práctica!

15. Pobreza (interior/exterior)

16. Actitud total de ‘ahimsa’ (¡no-dañar!)

17. Amor por la Naturaleza

18. Espíritu de investigación, de estudio, de crítica y de autocrítica

19. Androginia

20. Vivencia del anti-poder (anti-autoritarismo)

21. Cosmopolitismo

22. Sentido liberador y auto-liberador (espiritualidad liberadora). “Opción por l@s pobres”

23. Amor-Compasión

24. Resumen-síntesis final: Estar en la Realidad, Ser la Realidad.

3. Pues bien, después de formular fenomenológicamente dichas Constantes, quedaba pendiente una posterior tarea, la más importante en nuestra opinión: la de encontrar heurísticamente cuáles eran los Principios Básicos que estarían a la base de todas estas Constantes. Es ésa la tarea que llevamos a cabo seguidamente.

        Encontramos que existían dos clases de Principios: Mega-principios y sub-principios. Los más importantes eran, evidentemente, los primeros, en concreto dos Mega-principios metafísicos, que hay que entender de una manera unitaria:

 

1°. El Principio de la Totalidad Complementaria (Yin-Yang)

(o Principio Holístico)

 

 

2°. El Principio de la Transitoriedad

(o Principio Dinámico).

 

        A su vez, el primer Mega-principio, o Principio de la Totalidad Complementaria, admite los siguientes cinco sub-principios:

 

1.      Sub-principio de la Identidad-Diversidad (Unidad en la Diversidad o Multiplicidad)

2.      Sub-principio Transcendental-apofático (Vertical)/Universal-Concreto (Encarnativo u Horizontal)

3.      Sub-principio de la Inacción (‘wu-wei’)-Acción (‘Karma-Yoga’)

4.      Sub-principio Esotérico-Exotérico (o sub-principio Hermético y Simétrico)

5.      Sub-principio Sofiológico (Sabiduría)-Agápico (Amor)

 

        Vamos a explicar a continuación todos estos Principios y luego ubicaremos las diversas Constantes en cada uno de estos Principios. Finalmente, intentaremos explicar la relación entre los dos grandes Mega-principios, que se dan unitariamente, pero que hemos distinguido aquí sólo de manera lógica y formal. Terminamos con algunas cuestiones y consideraciones generales.

 

4. 1°. El Principio de la Totalidad Complementaria

(Yin-Yang)

(o Principio Holístico)

        

        Este es el famoso Principio Holístico, en otras palabras. Significa que hay que mirar a la Realidad como un Todo y no de manera parcial. Las oposiciones no son oposiciones contradictorias, sino oposiciones complementarias. Así, ‘masculino’ y ‘femenino’ son oposiciones, pero oposiciones que se complementan para formar la subtotalidad del género humano[3]. La filosofía taoísta formuló la ‘complementariedad’ de manera excelente, de manera que nos atenemos a lo que allí se dijo. Sin embargo, el Principio Holístico, tal como lo entendemos hoy (especialmente desde algunos aportes de la actual ciencia física) implica más aspectos[4].

        En efecto, el Principio Holístico destaca la primariedad del Todo y señala la interrelación de todo con todo. Todo está interrelacionado, interconectado. La filosofía budista usaba aquí históricamente la categoría de pratîtyasamutpâda, es decir, la interdependencia o intercausalidad de todas las cosas entre sí, las unas con las otras (doctrina de la originación dependiente).

        No existe ninguna realidad al margen de esta intercausalidad originaria (los creyentes monoteístas sí creen que hay una excepción, una sola excepción a este Principio, y es la de Dios; aun así, como veremos después, Dios se interrelaciona con el Todo o Cosmos).

        El Principio Holístico muestra cómo el Todo, como tal, está presente cualitativamente en cada “pedazo” de Realidad, por decirlo de una manera muy coloquial. En un sencillo acto, por ejemplo, de comprar un pan en el supermercado de nuestro barrio, está presente todo el sistema capitalista como un todo. Un economista podría describir acertadamente todas esas interrelaciones. Quien entendiera adecuadamente ese único acto de compra-venta y cómo se procesan sus mecanismos, entendería totalmente cómo entra en juego todo el sistema capitalista. Y así con otras “realidades”.

 

 

Sub-principios y Constantes

 

(1)        Sub-principio de la Identidad-Diversidad (Unidad en la Diversidad o Multiplicidad)

        Este sub-principio significa que la Identidad se da en medio de la Diversidad o Multiplicidad. Es decir, que toda Identidad es Identidad en la Diversidad y Diversidad en la Identidad. Ambos son Complementarios (véase el primer Principio General). De este modo, una Identidad sin Diversidad es una mera Identidad formal, vacía, válida solo a nivel abstracto, pero no real.

        Todo ente real tiene su propia individualidad, pero esencialmente es Una sola entidad: lo denominamos Cosmos o Universo (este Cosmos material o visible es sólo una expresión del Cosmos Total)[5].

        La Unidad está “compuesta” o conformada de pluralidades, es decir, es una Unidad pluriforme. La multidiversidad da riqueza y belleza a la unidad, que, sin pluralidad, se convertiría en algo monótono y seco.

        Sus principales Constantes en Espiritualidad son:

 

+ No-dualismo

+ Originariedad/originalidad

+ Androginia

+ Ser/Estar en la Realidad

 

(2) Sub-principio Transcendental-apofático (Vertical)/Universal-Concreto (Encarnativo u Horizontal)

        Este sub-principio implica filosóficamente que el Todo, como tal y en último término, es transcendental-apofático, es decir, está, en último término, más allá de toda categorización, pensamiento o dicción. Sólo es entendible desde una intuición trascendental.

        Sin embargo, se concretiza. El Todo existe en lo concreto y no fuera de él. Todo concreto es, de hecho, expresión de ese Todo, no algo diferente de él. El Todo no es la mera suma de las “partes”. El Todo es cualitativo, no cuantitativo. Y, en cuanto se concretiza, se epifaniza, es posible decir algo de él.

        Desde el punto de vista teológico, esto se puede traducir al nivel del Ser Supremo. Éste está, en último término, más allá de las determinaciones racionales humanas. Es apofático (no puede ser expresado) y ahí es donde debe ser descubierto, como han señalado todas las grandes místicas del mundo. Por eso, sus atributos siempre se han descrito de manera negativa (por ejemplo, in-finito) o entonces utilizando la via eminentiae, que supone elevar al infinito atributos humanos o naturales, pero sabiendo siempre que el Incognoscible transciende estos atributos via eminentiae.

        Clásicamente, no olvidemos que incluso la analogia entis tomista siempre ha señalado que es más lo que desconocemos de Dios que lo que sabemos de él. Es decir, aunque se puede afirmar algo positivamente de Dios, es más lo que desconocemos, que lo que sabemos de él. Incluso lo positivo es cualitativamente diferente en Él/Ella/Ello y en nosotr@s. Sería importante no olvidar jamás este sub-principio transcendental-apofático[6].       

        El sub-principio universal-concreto también se puede aplicar teológicamente a un Dios personal, siempre que entendamos este sub-principio encarnativo no desde la necesidad lógica, sino desde la Libertad Absoluta de un Dios misericordioso, algo enfatizado especialmente por el Cristianismo. De esta manera, Dios puede actuar libremente en la historia humana y hacer opción por las y los más pobres y oprimid@s. Es un Dios que se “historiza”.

        Por su parte, este sub-principio implica las siguientes Constantes:

 

+ Contemplación

+ Intuición

+ Meditación

+ Soledad/silencio

+ Vivir el Presente

+ En lo cotidiano

+ Investigación/Estudio

        Las cuatro primeras pertenecen al sub-principio vertical y las otras tres al sub-principio horizontal. Ambos son complementarios.

(3) Sub-principio de la Inacción (‘wu-wei’)-Acción (Karma-Yoga)

        Este sub-principio aparece también muy claro en el Taoísmo. Significa que todo se origina desde la Inacción (Vacío-Plenitud). La Acción es la expresión de ese Vacío Original. Su mejor expresión es através del Karma-Yoga, una importante filosofía y técnica espiritual india, presente sin embargo en varias espiritualidades universales.

        Sus principales Constantes son:

+ Espíritu = Actor, Protagonista

+ Práctica:

-Amor a la Naturaleza

-Ahimsa

-Anti-autoritarismo

-Cosmopolitismo

(4) Sub-principio Esotérico-Exotérico (o sub-principio Hermético y Simétrico)

        Lo ‘esotérico’ es lo interior. Lo ‘exotérico’ es lo exterior. Toda la Realidad se compone de ambos elementos. Pero en el planteamiento holístico, lo interior tiene primacía axiológica o de valor sobre lo exterior. No obstante, ambos están interrelacionados. Ambos se necesitan y se implican mutuamente. El uno sin el otro impiden entender la Realidad como un todo y parcializan esa misma Realidad.

        El sub-principio Hermético significa que lo que es abajo es igual que lo que es arriba, y lo que es a la derecha es equivalente a lo que es a la izquierda, y viceversa en ambos niveles. Se aplica el mismo razonamiento para los diversos puntos cardinales. Y lo mismo podemos decir: así como es en lo grande, así es en lo pequeño, y viceversa. Sólo hay diferencia de magnitud o cuantitativa, pero no cualitativa. El Universo es cualitativamente el mismo. Podemos decir que el sub-principio Hermético no es sino una expresión concreta del sub-principio Simétrico.

        El sub-principio Simétrico no es sino este mismo sub-principio Hermético visto desde otra perspectiva, más abstracta y general. Significa que la Realidad, como tal, es Simétrica, lo cual no excluye que dentro de ella se den también asimetrías. ‘Simetría’ significa matemáticamente la conformidad de tamaño, forma y posición entre los distintos componentes de un todo, situados en lados opuestos de una línea media. Significa que hay una equivalencia entre diferentes lados de un mismo todo.

        Las principales Constantes espirituales de este sub-principio son:

+ Pobreza Interior (en la línea de lo enseñado por el Maestro Eckhart).

+ Opción por l@s Pobres (en la línea de la Teología de la Liberación y las Comunidades Eclesiales de Base).

 

(5) Sub-principio Sofiológico (Sabiduría)-Agápico (Amor)

        Este sub-principio está presente sobretodo en las tradiciones cristiana, cabalística, sufí, yogui (diferentes yogas que se complementan) y en la tradición budista mahayana. Sin embargo, se encuentran en todas las tradiciones espirituales del mundo.

        Significa que, antropológica y cosmológicamente, los dos sub-principios que rigen todo son la Sabiduría y el Amor, y que ambos son complementarios, es decir, están interconectados y son interdependientes. Ambos se implican mutuamente, aunque puede haber acentuación de uno sobre el otro.

        Por consiguiente, sus dos principales Constantes espirituales son las siguientes:

+ Sabiduría

+ Amor/Compasión

 

2°. El Principio de la Transitoriedad

(O Principio Dinámico)

(Impermanencia Cosmos-ego)

        Este Mega-Principio indica que toda la Realidad como tal es Transitoria, Impermanente. Tanto a nivel cosmológico como antropológico. Nada es Permanente. Todo está en continuo tránsito. Todos es efímero, pasajero. El budismo siempre lo señaló, así como el cristianismo primitivo. En general, lo han hecho todas las tradiciones religiosas del mundo.

        Este segundo Mega-principio se conecta con el primero. Es complementario suyo y no se pueden separar ambos. Es decir, el holismo es siempre un holismo en movimiento, un holismo dinámico (algunos autores hablan de ‘holomovimiento’).

        He aquí, a continuación, sus principales Constantes a nivel espiritual:

+ Non-ego

+ Des-apego

+ Ecuanimidad

        Hasta aquí, pues, una descripción general de los mega-principios con sus sub-principios y constantes.

5. Vistos en líneas generales los mega-principios y sub-principios a la base de una Espiritualidad Fundamental (que, para nosotros, es siempre una Espiritualidad Holística), pasamos a continuación a detallar algunos problemas específicos de este planteamiento nuestro.

        No nos detenemos más en la descripción de todos estos mega-principios y sub-principios, pues requerirían muchísimo más espacio y desarrollo. Tal vez lo aquí escrito pueda servir de esquema para posteriores investigaciones y especificaciones, principalmente en el área filosófica.

6. En efecto, existen algunas cuestiones importantes que se pueden plantear aquí. Por ejemplo:

6.1. Si todo es im-permanente, ¿también este mismo principio es im-permanente? Entonces, ya no tendría validez universal y sería contradictorio en sí mismo.

6.2. Si todo es complementario, ¿existe también un principio de in-complementariedad? Pero entonces el principio de complementariedad ya no sería universal como tal y caeríamos en contradicción.

6.3. Si todo es complementario, ¿existe un principio de permanencia junto a uno de im-permanencia?

7. En nuestra opinión hay dos maneras de intentar “solucionar” estos problemas, que tienen la misma estructura lógica.

7.1. Una manera sería decir que cuando hablamos de ‘principio de im-permanencia’ y ‘principio de complementariedad’, lo hacemos desde niveles metalingüísticos y no desde el mismo nivel en que hablamos de que la realidad como tal es im-permanente o complementaria. Es una solución lógica-epistémica al problema, diferenciando distintos niveles de habla a nivel del discurso humano. Pero no lo “soluciona” metafísicamente.

7.2. Otra manera, la que más nos convence, es la metafísica: admitir que sí, que realmente hay una excepción a estos dos principios. Hay un ‘Principio de Permanencia’ y un ‘Principio de In-complementariedad’. Y se aplica directamente a Dios. Es la Única Excepción.

        Sólo Dios es Permanente, en medio de un Cosmos-Todo Im-permanente. Y solamente Dios es In-complementario en un Cosmos-Todo donde todo es complementario. Porque Dios está más allá de cualquier realidad concebible. Es la Suprema Realidad, la Última Realidad. Eso no impide, sin embargo, que se relacione con el Cosmos-Todo, que es im-permanente y complementario. Es su creación.

        En este sentido, el Principio Permanente es el “fundamento” de todo lo im-permanente (es decir, de todo, excepto Dios), así como el Principio In-Complementario es el “fundamento” de todo lo que es complementario (o sea, de todo, excepto Dios).

8. Otra cuestión, ésta más filosóficamente técnica, es la de preguntar cuál es la relación entre la dialéctica taoísta y la hegeliana (o marxista).

        La dialéctica taoísta de la complementariedad de opuestos (yin-yang), parece más estática, menos dinámica que la hegeliana (idealista) o la marxista (materialista)[7], que incorpora lo cualitativamente nuevo en el proceso de tesis-antítesis-síntesis. Al parecer, en la dialéctica taoísta no se darían la síntesis, algo que sí ocurriría en la dialéctica hegeliana o marxista.

8.1. Este encuentro entre ambos modelos de dialéctica ya lo analizamos en nuestra tesis. Creemos que este es un debate más del nivel metafísico, que propiamente del ámbito de la espiritualidad, por lo que no lo abordamos aquí en profundidad.

        De todas formas, digamos que existen diversos modelos de dialéctica para entender la Realidad. Ninguno de ellos agota dicha Realidad. Lo que nos parece más sensato es concebir que la Realidad es una totalidad dinámica. Toda dialéctica es una totalidad dinámica, pero no toda totalidad dinámica es dialéctica. La dialéctica de síntesis (por aplicar este término a la dialéctica hegeliana-marxista) sería un tipo específico de dinamismo de la Realidad (dialéctica de contradicción histórica), que se da bajo ciertas condiciones, pero no sería universal[8].

9. Finalmente, planteemos algunas observaciones finales a los Principios aquí presentados.

9.1. En primer lugar, hay que decir que todos los Principios, bien sean Mega-principios o sub-principios, son interdependientes y están interconectados (según el mismo Mega-principio Holístico Dinámico). De modo que, las diferentes Constantes espirituales pueden ser explicadas también recurriendo a otros sub-principios. Los mega-principios y sub-principios no son sino diferentes maneras de hablar sobre la Realidad Una, que es, al mismo tiempo, Diversa.

9.2. En segundo lugar, hay que decir que el mega-principio holístico y el mega-principio dinámico son intrínsecamente uno, pero se separan aquí para distinguirlos formalmente. Es siempre un holismo en movimiento, nunca estático (si bien, lo estático también tendría un papel en todo el proceso, pero entendiéndolo dentro de un proceso, como una etapa de él). Ambos mega-principios son diversas maneras de entender el Único Principio que rige la Realidad: el Principio de la Gran Unidad.

9.3. En tercer lugar, habría que señalar que en lo que se refiere específicamente al sub-principio Transcendental-apofático (Vertical) y Universal-Concreto (Encarnativo u Horizontal), hay que transitar con mucho cuidado y atención del ámbito filosófico al teológico, para evitar de esta manera posibles lecturas monistas en el ámbito teológico y así traicionar el sentir general de las religiones monoteístas. Es importante entender la dinámica de este sub-principio a nivel filosófico, muy rico, pero también tener cuidado en la aplicación de este sub-principio en el nivel (teológico) de un Dios personal.

        En todo caso, no olvidar la “diferenciación” que hacíamos en nuestra tesis doctoral entre ‘Dios’, que, en definitiva, es siempre Misterio, y el ‘Todo’ (Universo). Quedaría para un ulterior trabajo teológico investigar cómo se da teológicamente esta relación, evitando caer en monismos, pero también en dualismos.

9.4. En cuarto lugar, de lo que se trataba aquí en esta investigación era de señalar esos posibles Principios que estarían a la base de las diferentes Constantes. La discusión metafísica es para otra parte. En todo caso, creemos que aquí ya señalamos algunas “pistas de salida” al respecto.

9.5. Finalmente, en quinto lugar, este trabajo puede haber resultado un tanto esquemático y tal vez requeriría un desarrollo más extenso y profundo. Muchas dudas se habrán levantado al mismo tiempo que se lee lo escrito. Ésta sería otra tarea para un futuro: ahondar en lo que aquí ha sido sólo señalado. Pero el abordaje de la cuestión ha sido ya iniciado. El futuro podrá mostrar otros abordajes más extensos de estas cuestiones aquí enunciadas.

        Ciertamente, estos aportes filosóficos pueden ayudarnos en la comprensión del trasfondo de la Espiritualidad, pero ésta es ante todo un hecho de vida, por lo que siempre su última comprensión se hallará en la práctica cotidiana, personal y comunitaria, independientemente de las discusiones metafísicas al respecto.       

 

 

 

rui manuel grácio das neves

nagpur (india)

26.07.07

(san joaquín y santa ana).



[1] Para el subtítulo en latín de nuestro trabajo nos inspiramos en el famoso título de la obra de Sir ISAAC NEWTON, Philosophiae Naturalis Principia Mathematica, Londres, 1687, salvadas las distancias, claro...

[2] RUI MANUEL GRÁCIO DAS NEVES, Constantes Básicas para una Espiritualidad Fundamental, Managua, Nicaragua, 01.08.05/08.10.05. Recomendamos vivamente la lectura previa de ese escrito, para poder trabajar fructíferamente este otro texto que aquí presentamos.

[3] Para más información sobre esta temática del Holismo, véase nuestra tesis doctoral: Filosofía de la Vivencia Holística, donde detallamos más pormenorizadamente esta temática y discutimos posibles objeciones.

[4] He aquí las diez principales tesis sobre el Holismo, tal como investigamos en nuestra tesis: 

(1)         La Realidad es un Todo fluyente, dinámico, en permanente “actividad” (“principio heraclíteo”). Y, sin embargo, hay también ‘reposo’ y ‘quietud’ en otro “ámbito” de la Realidad (“principio parmenídeo”).

 

(2)         La Realidad es una totalidad unitaria. El Todo es Uno. Las “partes” son siempre partes de un Todo. El Todo es más que la suma de las partes. “El Todo está en las partes”.

 

(3)         Todo está en relación con todo, en interconectividad o interrelacionalidad absoluta (‘paradigma ecológico’: ‘Hipótesis Gaia’-Lovelock). Nada se da al margen de dicha interrelacionalidad total.

 

(4)         Lo Macro se da en lo micro (‘paradigma hologramático’). La única diferencia es la dimensionalidad. Lo Macro-micro, una sola cosa. “Como arriba, así abajo” (“principio hermético”).

 

(5)         El Todo está estructurado: al ser unitario, integra las diferencias, que no son eliminadas, sino subsumidas. Es un Todo “diferenciado” (la Multiplicidad y la Diversidad están integradas en el Todo). La Realidad es una totalidad multidiversa.

 

(6)         Las identidades particulares o individualidades no son sustantivas, sino provisionales, flexibles, intercambiables (‘paradigma físico de ‘la danza de Shiva’: F. Capra). Son identidades cambiantes y mutantes. En el mundo fenoménico, “nada es, todo cambia” (“principio heraclíteo”).

 

(7)         No hay dualidad sujeto-objeto: el/la observador/a es el/la/lo observado y viceversa (‘paradigma cuántico’). Fin del dualismo epistémico-ontológico. “La Realidad se auto-observa”.

 

(8)         El Todo, de un modo epistémico-ontológico, permite ser abordado de modo fenoménico-nouménico. ‘Fenoménicamente’, es diferencia, multiplicidad, espacialidad, temporalidad; ‘nouménicamente’, es ‘uno’. La visión holística consiste en “ver” ambos aspectos interligados, conjugados (“principio aristotélico”, pero interpretado holísticamente). Lo nouménico en lo fenoménico, simultáneamente. Y viceversa.

 

(9)         Utilizando el esquema kantiano, pero en otro contexto epistémico-ontológico, podemos decir que la mente humana (‘Entendimiento’ en Kant) sólo puede captar (discursivamente) los fenómenos. Para captar el Todo con sus diferencias, el ‘noúmeno’ con sus ‘fenómenos’, comprehensivamente, necesita un acto intuitivo, trascendental (una especie de ‘Razón intuitiva’, utilizando paradójicamente la terminología de E. Kant, pero con otro sentido).

 

(10)    Este acto intuitivo o intuición originaria de la Realidad está más allá (o más acá) del pensamiento dicursivo. Es una vivencia pura, originaria. Es paradójica, impensable (en categorías lógicas, que funcionan según oposiciones), incomunicable, inexpresable en su mismidad. Es captable de un modo simultáneo, espontáneo, ruptural, de una vez por todas (hay diversidad de escuelas: unas más ‘rupturistas’ y otras más ‘gradualistas’). En todo caso, la vivencia holística es una visión sinóptica de la Realidad. Es apofática, pero vivenciable (una “vivencia absoluta”), en principio, por y para todo ser humano.

 

[5] Distinguíamos en nuestra tesis doctoral entre la ‘RM’ (Realidad Manifestada) y la ‘RNM’ (Realidad No Manifestada). Sin embargo, ambas están en continuidad la una con la otra, formando parte de una única Realidad. Sólo se diferencian según la manera humana de percibir, conocer y hablar. Seguíamos aquí de cerca las reflexiones de Jacobo Grinberg-Zylberbaum sobre la Lattice (“celosía”, “enrejado”) del espacio-tiempo. Cfr. GRINBERG-ZYLBERBAUM, JACOBO, El sabor de la iluminación, Sirio, Málaga, 1994.

[6] Este es el camino de la denominada theologia negativa, de gran significatividad en la tradición teológico-mística cristiana. En la tradición hindú se distingue entre Nirguna Brahman (Dios sin cualidades o determinaciones positivas: correspondería a la theologia negativa) y Saguna Brahman (Dios con cualidades positivas: correspondería a la theologia positiva). En realidad habría que conjugar ambas dimensiones en Dios, tal como lo hizo la Tradición cristiana, sabiendo que la theologia negativa es la cumbre de la theologia positiva. Para un interesante texto comparando la tradición hinduista y la cristiana, recomendamos: JOHN MARTIN SAHAJANANDA, A Brief Comparative Study of Sankara and Master Eckhart (Saccidananda Ashram, Shantivanam/Tamil Nadu 2005).

[7] Como es sabido, existen diversos marxismos, pero unidos por un planteamiento materialista (comoquiera que sea que los distintos marxismos lo entiendan).

[8] Quien abordó esta cuestiones fue el filósofo-teólogo español-salvadoreño jesuita Ignacio Ellacuría, desde una perspectiva zubiriana. Buen conocedor del marxismo, creemos que sus aportes siguen siendo significativos para discutirlos todavía hoy. Nuestro planteamiento se acerca al suyo, aunque aquí no nos extendemos más al respecto.